Imaginación y juego en los negocios
La imaginación impulsa el juego, y el juego es esencial en los negocios. La negociación, al igual que el juego, requiere contornos claros. Para el empresario, esos límites de creatividad se resumen en dos palabras: disciplina y doctrina.
Límites y creatividad
Con el paso de los años, el cuerpo gana rigidez, pero la mente reflexiva adquiere flexibilidad interior. Esa libertad interior permite al empresario utilizar con prudencia sus recursos y experiencias, convirtiéndose en un signo de juventud y espíritu emprendedor.
Gratitud y reflexión
La reflexión conduce a reconocer que, a lo largo del tiempo, los buenos momentos superan a los malos. En la empresa, como en la familia, la unidad rescata y fortalece. Para construir esa unidad se necesita imaginación, base de la creatividad.
El valor de los contornos
La imaginación requiere límites. Una imagen necesita marco, igual que una negociación necesita reglas. En los negocios, enmarcar experiencias permite aprender y crecer. El buen cine y la buena literatura ofrecen una cantera de imágenes útiles para la creatividad empresarial, pero la galería más valiosa proviene de la experiencia personal: familia, trabajo, deporte y amistades.
Disciplina y doctrina como pilares
En los negocios, los contornos de la creatividad se sostienen en la disciplina y la doctrina. La doctrina implica estándares de calidad y excelencia, marcos conceptuales y mejores prácticas de la industria. Estos estándares permiten distinguir lo sensato de lo ridículo y lo conveniente de lo inconveniente. Sin ellos surge la confusión, y la confusión seca el sentido del humor y merma la capacidad de innovar.