El carácter del director de empresa (Parte I)

Diciembre 11 / 2019

Ricardo Murcio Rodríguez

Profesor del área de Empresa y Familia

Ricardo Murcio Rodríguez

Profesor del área de Empresa y Familia

Diciembre 11 / 2019

Entre humildad y firmeza

¿Cuáles son los atributos ideales que debe tener un director de empresa? Las virtudes de un líder auténtico.

 

La tarea más difícil que tiene en las manos el director de empresa es la de formar su carácter y el de sus colaboradores. Hay dos virtudes que deben ir de la mano para lograrlo: la primera es la humildad, la segunda la firmeza.

 

Incluir la humildad en la figura del líder es difícil, pareciera que se habla de un cuadrado-redondo. Existen, hasta este día, cuatro libros fundamentales que permiten tratar el tema: 1) Empresas que sobresalen de Jim Collins, un estudio empírico que muestra la humildad como la cualidad más importante del “liderazgo nivel 5”; (2) La Paradoja de James Hunter; (3) El Mito del líder de Santiago Álvarez de Mon y (4) Humildad y Liderazgo de Carlos Llano. El tema de la formación del carácter ya se había tratado en un pequeño libro: El Criterio, de Jaime Balmes.

 

El que apenas se hace notar

 

La claridad de la prueba expuesta en el libro de Collins permite entender que la humildad en el líder es un hallazgo empírico y no ideológico, como el mismo autor norteamericano señala. Para Llano, la humildad deja ver la decisión que el líder tomó en su vida: ser para los demás o ser para sí: “el liderazgo no se superpone postizamente a la persona. Arranca de ella, es la expresión de su más profundo modo de ser y trasunto de su insondable vida interior. No es un aditamento de quita y pon. De ahí la necesidad de que el líder encarne valores sustanciales y sólidos, y no se valga epidérmicamente de teorías pasajeras”

 

Llano hace alusión, como ejemplo de la humildad en el líder, a la frase de Andrew Carnegie “aquí yace un hombre que atrajo a su servicio personas mejores que él mismo”. El líder lleva consigo la convicción de no serlo, y es por esta creencia que busca constantemente la mejora continua. El que ejerce el liderazgo con humildad se encuentra siempre en búsqueda de un modelo superior a quien seguir, porque quiere desarrollarse, es consciente de sus limitaciones.

 

La humildad es la virtud “que domina, o combate la tendencia desordenada a la propia excelencia, denominada soberbia”. El director que convence, que mueve a los otros al objetivo, no se pone al frente de las actividades y menos de los resultados. Álvarez de Mon, quien a su vez cita a Lao Tse, explica que “el mejor líder es el que apenas se hace notar, no aquel al que la gente obedece y aclama, no al que todos desprecian. El buen líder habla poco, y cuando ha concluido su trabajo y alcanzado su propósito la gente dirá: lo hicimos nosotros”

 

No se trata de hacer un listado de las características que debe tener un líder, el mismo Drucker en el prólogo del libro El líder del futuro, editado por su fundación, señala que líderes exitosos los hay de todos los tipos. Como ya se dijo, esta cualidad es producto del modo propio de ser de quien ejerce el liderazgo. La virtud de la humildad no debe ser un adjetivo, sino la fuerza para dirigir a otros, respetando su propio ser e individualidad.

 

Liderazgo sin vanidad

 

La humildad no se refiere a la mansedumbre o a hacerse menos, con la que normalmente se le identifica, siendo que en ocasiones se utiliza para referir a individuos sin personalidad ni carácter. Muy por el contrario, según los resultados de Collins, se presenta como modesto pero determinado, firme, sin miedos. Likert señala que los supervisores con mejores resultados tienen actitudes humildes, desinteresadas, así como el deseo de cooperar buscando el éxito del colaborador y la empresa. Entre los valores más representativos se encuentra la honestidad, la justicia y la disposición a servir cuando se lo piden

El ejemplo más importante de Collins es Darwin Smith, director general de Kimberly Clark, cuyos resultados en cuanto al retorno sobre la acción pasaron la media del mercado por cuatro veces. Su gestión fue sorprendente y, aun así, nadie lo conoce; “lo más probable es que así él lo quisiera. Era un hombre que no tenía aires de grandeza”; según narra el autor del libro, en su retiro, Darwin Smith, llegó a comentar que sólo intentaba estar calificado para el puesto. 

 

Para Álvarez de Mon, “el líder oye, acepta y responde humildemente a la llamada, sin caer en la vanidad de creerse un iluminado especial”. Llano hará referencia a un esquema obtenido de su estudio de la obra de Edgar Schein, se trata del distinto modo de crecer en una organización; hay dos modos, a través de la inclusión o a través del rango. 

 

Una empresa que se mide por el rango concibe el liderazgo como preponderancia, implica estar arriba; ocupar un lugar dentro de la pirámide organizacional es, ante todo, un bien material, extrínseco, sólo los líderes de corto plazo ven este criterio como fin último. La razón de esto es que las virtudes, como ya se señaló, están unidas, no se puede crecer o acrecentar una en particular sin hacerlo en las demás; del mismo modo, la pérdida de la virtud, especialmente de las capitales, arrastra consigo la atrofia de muchas otras. El que no es humilde tampoco será firme, paciente, sobrio, caritativo, diligente, o lo será en menor grado. Estas cualidades son necesarias para el director de empresa, porque al final del día el carácter del director se verá reflejado en la constancia de los resultados de su empresa.

 

Firmeza consigo mismo

 

La humildad, por tanto, no es un hacerse menos, el líder debe ser firme. Para Collins Ken Iverson, quien levantó en la década de los 60 a la empresa Nucor Steel, era un ejemplo de modestia, humildad y una estoica determinación. Misma que nace del autodominio, la encrateia, necesario para la formación del carácter, “diremos nosotros que el dominio de sí es el mejor de los imperios. La firmeza es, en primer y prácticamente único lugar, condición del propio dominio”. El tirano, en contraposición, es un egoísta, un hombre interesado en sus propios deleites, por esto no es humilde ni puede buscar la amistad. En Collins aparece un ejemplo de este hombre débil de carácter, Stanley Gault, quien en una entrevista aceptó ser un tirano “pero uno sincero”, respondió. En sus entrevistas y discursos sobre cómo había logrado el cambio de Goodyear, la palabra “yo” apareció 44 veces

 

El líder humilde está más preocupado por alcanzar el objetivo de la empresa y satisfacer las necesidades de los que ahí trabajan, que por las propias. Para llegar a las metas debe buscar la participación de todos. Esto implica reunir equipos de personas capaces, tener un grupo de colaboradores fuerte, unido y con los mismos criterios. Los medios son la formación y la amistad; esta última es más fácil entre iguales, como señala Aristóteles: personas que reflejan los mismos valores, principios y criterios. El líder busca educar para que cada individuo se adueñe de su carrera y su destino, quiere tener a todos los colaboradores en el mismo nivel. La formación debe ser en la línea del carácter, para lo cual se requiere el autodominio y la visión de la trascendencia. Toda persona debe buscar el crecimiento y potencial al que está llamado y, para esto, debe mirar al ideal para lograrlo. “Todo lo que describe al ser humano es significativo de lo que debe ser.”

 

El autodominio permite al líder guardar distancia entre el resultado y su persona, dejando entrar al equipo, a sus antecesores, sin referenciarse. El líder humilde, es una persona callada, modesta, reservada; pero no débil o menos eficaz: ajusta su acción al aforismo: tanta libertad como sea posible y tanta autoridad como sea necesaria

 

El director centrado en la persona, sin ser el centro de atención, tiene la firmeza suficiente para mover a la organización a mejores metas. Para Collins, Darwin Smith tiene justamente estas dos virtudes, combina una gran humildad con una intensa voluntad de trabajo; para Carlos Llano, se requiere humildad para sopesar el éxito, tanto el personal como el de la empresa, y la firmeza y resistencia para enfrentar las dificultades. No se puede ser humilde, reconocer las propias debilidades y ser débil, no enfrentarlas.

 

Por la firmeza el líder se opone al vaivén de los sentimientos, no es voluble, no cambia las metas para alcanzarlas, sino que es fuerte para lograr lo que se propuso; al modo de Darwin Smith. Humildad y firmeza significan equilibrio, “reafirmar la evidencia, aunque ésta atente contra nuestra figura, por tanto tiempo preservada”.

 

1. Llano, C. (2004), Humildad y Liderazgo, ¿necesita el empresario ser humilde?, México: Ruz, p. IX. (de ahora en adelante HYL)

2. Collins, J. (2001), Good to great: why some companies make the leap… and others don’t, New York: HarperCollins, p. 22.

3. HYL, p. 35.

4. HYL, p. 60.

5. Álvarez de Mon, S. (2000), p. 21.

6. Hesselbein, F. et al. (1996), El líder del futuro, Barcelona: España: Deusto, pp. 11-15.

7. Collins, J. (2001), p. 22.

8. Likert, R. (1961), p. 11.

9. Collins, J. (2001), p. 18.

10. Álvarez de Mon, S. (2000), p. 121.

11. HYL, p. 65.

12. HYL, pp. 20-21.

13. Collins, J. C. (2001), p. 30.

14. Llano, C. Antropología de la Acción Directiva, México: LIMUSA, p. 129.

15. HYL, p. 8.

16. Collins, J. C. (2001), p. 26.

17. Álvarez de Mon, S. (2000), p. 122.

18. Llano, C. (1997), Dilemas éticos de la empresa contemporánea, México: Fondo de Cultura Económica, p. 185.

19. Collins, J. C. (2001), p. 27.

20. HYL, p. 156.

21. Collins, J. C. (2001), p. 21.

 

(Este artículo continuará en: El carácter del director de empresa: servicio y sacrificio Parte II)

Diciembre 11 / 2019

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