“No tengo tiempo.” Esa frase, tan habitual entre los altos ejecutivos, se ha convertido casi en un emblema del liderazgo contemporáneo. Sin embargo, detrás de esa aparente justificación se oculta un riesgo para el crecimiento de las organizaciones.
Como señala Antonio Casanueva, profesor del área de Control e Información Directiva y Comercialización, en una de sus publicaciones sobre capacitación directiva, muchos empresarios trabajan más horas que nunca, pero su productividad no mejora. La razón no es la falta de esfuerzo, sino la ausencia de tiempo para reflexionar.
El directivo que no se detiene a aprender, a cuestionar o a ampliar su perspectiva, termina dirigiendo con hábitos, no con criterio.
El tiempo bien utilizado en capacitación es uno de los activos más rentables de la alta dirección
Invertir horas en el desarrollo de habilidades directivas para perfeccionar la capacidad de pensar, analizar y decidir no es una pérdida de operatividad, es una inversión que multiplica la efectividad, la innovación y la resiliencia de toda la organización.
El estudio The versatile leader: How learning to adapt makes CEOs better, de McKinsey muestra que los líderes más exitosos del mundo comparten una característica esencial: la versatilidad.
En un entorno donde las disrupciones tecnológicas, los choques geopolíticos y los cambios generacionales transforman la forma de hacer empresa, los CEO que aprenden a adaptarse continuamente son los que logran sostener el crecimiento.
De acuerdo con McKinsey, estos líderes son versátiles en tres dimensiones clave:
- Buscan experiencias diversas: No se limitan a un área o estilo de gestión; se exponen a diferentes industrias, culturas y retos que amplían su rango de liderazgo.
- Mantienen una curiosidad constante: Ven el aprendizaje como una práctica diaria, no como un evento. Se preguntan, investigan, escuchan y desaprenden.
- Saben cuándo hablar y cuándo escuchar: Equilibran profesionalismo con empatía, y convierten la comunicación en una herramienta de liderazgo auténtico.
- Esta versatilidad no surge de forma natural, se cultiva dedicando tiempo al aprendizaje estructurado y a la reflexión guiada.
La oportunidad de crecer más allá de la zona de confort
Uno de los hallazgos más poderosos del mismo estudio de McKinsey es que los directivos verdaderamente transformadores buscan activamente lo incómodo.
John Plant, CEO de Howmet Aerospace, lo expresa así: “Si solo operas desde lo que te resulta natural, te conviertes en un líder de una sola nota.”
A lo largo de su carrera, Plant cambió de industrias, aprendió a gestionar crisis y dirigió empresas tanto en fases de recorte como de expansión. Su clave fue dedicar tiempo a aprender lo que no dominaba: preguntar, escuchar y construir criterio.
Aprender con otros líderes
El aprendizaje de un directivo no ocurre en solitario. Ocurre en comunidad, en diálogo con otros ejecutivos que enfrentan dilemas similares desde realidades distintas.
Una investigación de EY muestra que las organizaciones cuyos líderes aplican los 6 impulsores clave de liderazgo (liderar, inspirar, cuidar, empoderar, construir y colaborar) tienen 2.6 veces más probabilidades de éxito en sus transformaciones, elevando su tasa de logro hasta el 73%.
Desarrollar estos impulsores, principalmente la colaboración, requiere tiempo. Horas para analizar, leer, debatir, observar y conectar puntos con otros empresarios.
Por eso, invertir en formación no es apartarse del negocio, es sumergirse en él con más lucidez y perspectiva.
Ed Bastian, CEO de Delta Air Lines, compartió con McKinsey que su clave para enfrentar la incertidumbre, desde la pandemia hasta los cambios del mercado, fue adoptar una mentalidad de aprendizaje permanente: “Lo único constante es el cambio; como líder, tienes que aprender a sentirte cómodo dentro de él.”
Del aprendizaje a la acción
La capacitación continua no se mide en horas de clase, sino en decisiones mejor tomadas.
El artículo de Harvard Business Review, Senior leaders still need learning and development, sostiene que los directivos que mantienen una rutina formal de aprendizaje logran mejorar su efectividad, especialmente en áreas de estrategia, innovación y manejo de crisis.
Cada hora que un directivo dedica a aprender genera un retorno cualitativo, al obtener mayor capacidad de adaptación, claridad ante la complejidad y visión para anticipar cambios.
Como demuestra la experiencia de John Plant y Ed Bastian, el aprendizaje profundo no solo fortalece al líder, ayuda a fortalecer la cultura de toda la organización.
Ampliar la perspectiva para preparar el futuro de las organizaciones
De esta forma, los empresarios que invierten su tiempo en perfeccionarse logran lo que McKinsey llama “inside-out leadership” dirigir desde la profundidad interior y no desde la urgencia exterior.
Este proceso implica un profundo ejercicio de autoconocimiento, aprendizaje continuo y evolución personal, a través de 5 etapas de un viaje de autodescubrimiento:
| Etapa del viaje | Descripción |
| 1.Reflexionar | Comprender qué te motiva y qué enfoques han dejado de ser efectivos. |
| 2. Aceptar retroalimentación | Abrirte a las percepciones de otros y aprovechar la crítica constructiva para crecer. |
| 3. Aprender de manera continua e intencional | Desarrollar habilidades directivas y perspectivas que amplíen la base de conocimiento y estimulen la creatividad. |
| 4. Definir tu propósito personal | Alinear tus decisiones y tu liderazgo con un sentido profundo. |
| 5. Evolucionar tu forma de operar | Romper con hábitos y patrones antiguos, adoptando nuevas formas de pensar, actuar y liderar con mayor conciencia. |
Y ese tipo de liderazgo, versátil, curioso y humano, es el que transforma empresas y sociedades. Invertir horas en conocimiento no es detener el negocio, es acelerar su evolución, una estrategia rentable que un ejecutivo puede adoptar.
Esa es también la lógica de los programas de perfeccionamiento directivo de IPADE, sacar al empresario de la rutina, confrontarlo con nuevas perspectivas y acompañarlo a traducir esa perspectiva en crecimiento.
Cada sesión se convierte en un foro donde el conocimiento técnico se une con la sabiduría práctica, un espacio en el que los empresarios comparten errores, decisiones complejas y aprendizajes vitales. Así lo expresan los participantes de nuestros programas.
Conoce la experiencia de uno de ellos:
Ese intercambio entre pares genera un tipo de capital que no aparece en los estados financieros y que podríamos llamar capital de criterio.
Conoce nuestros diferentes programas de perfeccionamiento y elige el más adecuado para fortalecer tus habilidades directivas y enfrentar con éxito los retos de tu organización: