Lo importante es comenzar siempre por la estrategia. En mi experiencia como marketero, muchas veces caímos directamente en la táctica: lanzar campañas sin un sustento sólido. A veces funcionaban por intuición o suerte, pero sin una base clara.
Por eso desarrollé el framework de Human-Centric Marketing, que busca conectar profundamente a la persona con la marca. El acrónimo HUMAN representa:
- H (Hope): las esperanzas y aspiraciones del consumidor, más allá del producto.
- U (Unconscious bias): sesgos y necesidades ocultas, como la nueva “pirámide digital de Maslow”.
- M (Maslow digital needs): desde acceso a internet hasta reconocimiento e influencia.
- A (Authenticity): coherencia y verdad de la marca.
- N (Narrative/Relevance): ser relevante en un mundo saturado de mensajes.
A esto se suma el HEART de la empresa: su lado humano, la emoción que transmite, la autenticidad y la relevancia que genera.
Finalmente, el modelo se integra con el CARE Journey (Conciencia, Análisis, Experiencia), que asegura que cada interacción con el consumidor sea significativa y coherente. El objetivo es lograr insights profundos, esos “aha moments” que conectan emocionalmente y generan confianza.