El mito del líder que siempre tiene la respuesta
Vivimos en un tiempo en el que muchos líderes creen que su autoridad depende de tener siempre la respuesta correcta. Sin embargo, los verdaderos transformadores destacan por algo distinto: saben escuchar, aprenden de manera constante y, sobre todo, se atreven a desaprender.
Escuchar: el radar del liderazgo
La habilidad de escuchar con empatía —poniéndose en los zapatos del otro— es profundamente estratégica. Los grandes líderes no comienzan hablando: comienzan escuchando. Gandhi entendió al pueblo indio y lo condujo a la libertad; Roosevelt transformó el miedo en esperanza con sus pláticas junto a la chimenea; Churchill inspiró desde la empatía, no desde el ego.
El verdadero impacto del liderazgo
Carlos Llano definía el liderazgo como anamórfico: cambia, evoluciona y se centra en la persona. El líder no impone, acompaña; no ordena, escucha y sirve. No existe un estilo único: cada líder construye el suyo en función de su gente y de su contexto. El liderazgo auténtico no se mide por cuántas órdenes se dan, sino por cuántas personas crecen a tu lado. Escuchar, aprender y desaprender no son gestos suaves: son actos de valentía. Como afirmaba Ronald Reagan, el mejor líder no es necesariamente quien hace las cosas más grandes, sino quien logra que las personas las hagan. El desafío no es saber más, sino atreverse a transformar lo que creíamos saber.