Efecto multiplicador

Julio 26 / 2019

José Antonio Dávila Castilla

Profesor del área de Política de Empresa

José Antonio Dávila Castilla

Profesor del área de Política de Empresa

Julio 26 / 2019

Para que el efecto multiplicador de los emprendedores se dé, deben estar presentes dos características indispensables: unidad de vida y rectitud de intención.

Acumular un significativo capital social y económico y recorrer el proceso de emprender varias veces no es suficiente. El emprendedor necesita generar un efecto multiplicador por medio de otros emprendedores. 

La primera evidencia de ello es el propósito de seguir emprendiendo cuando el capital social y económico acumulado les permite ambicionar iniciativas de mayor envergadura, ya sea hacia adentro o fuera de su empresa.

Es común que el emprendedor aliente a sus colaboradores para que propongan, no sólo buenas ideas, sino proyectos innovadores para la organización. De igual forma, en la medida que adquiere prestigio dentro de su comunidad de negocios, otros potenciales emprendedores recurren a él en busca de consejo y mentoría.

Para lograr el efecto multiplicador de su labor directiva y emprendedora, deben destacar en el emprendedor dos características necesarias e indispensables: unidad de vida y rectitud de intención. 

La congruencia de sus actividades empresariales con sus principios y valores es el mejor ejemplo para inspirar a otros, atraerlos y aconsejarlos honestamente.

La búsqueda del bienestar común

De igual relevancia es la rectitud de sus intenciones, es decir, que sus acciones estén encaminadas a buscar el bien de los demás. El emprendedor hace realidad sus aspiraciones cuando persigue su vocación de manera genuina y siente más motivación por la empresa que por el éxito personal o material. 

Cuando su empresa o las empresas en las que incide funcionan correctamente y se centran en servir al bien común, realiza una gran contribución a la prosperidad económica, moral e incluso al bienestar espiritual de la sociedad. 

De no ser así, sería inútil y hasta perjudicial su efecto multiplicador. Honrar su vocación implica la responsabilidad de hacer buen uso de los dones que ha recibido.

La persona que emprende logra un efecto multiplicador si identifica su vocación cuando valora a la empresa moderna como un vehículo muy poderoso de transformación de la sociedad y reconoce que su mayor creación e innovación siempre será su propia empresa. 

Es decir, lo que aquella comunidad de personas que ha conformado son capaces de lograr trabajando juntos. Nunca debe olvidar que el capital social y financiero que haya acumulado es un legado que se lo debe a los demás.

 

[Lee también: Características de los emprendedores]

 

Julio 26 / 2019

Newsletter

Otros autores
Director del área de Política de Empresa
Decano del área de Entorno Económico
Profesor del área de Dirección Financiera