En México, el ahorro para el retiro sigue mostrando una profunda brecha de género. De acuerdo con el estudio Diferencias en el ahorro, elaborado por el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) de IPADE Business School, en colaboración con Afore SURA, únicamente 35 de cada 100 mujeres cuentan con una cuenta para el retiro, frente a 52 de cada 100 hombres. La diferencia, de 17 puntos porcentuales, evidencia un desafío estructural con implicaciones económicas y sociales de largo plazo.
El análisis revela que las expectativas sobre cómo se sostendrán económicamente en la vejez también difieren de manera significativa entre mujeres y hombres. Mientras 58% de las mujeres prevé depender del apoyo familiar y 71% considera que recurrirá a programas gubernamentales, en el caso de los hombres, 61% espera vivir de una pensión y 76% anticipa continuar trabajando.
Durante la presentación de los resultados, Yvette Mucharraz y Cano, directora del CIMAD-IPADE, advirtió que estos datos reflejan una mayor vulnerabilidad financiera para las mujeres. “Para una proporción significativa de mujeres, el retiro no está asociado a independencia financiera, sino a redes de apoyo externas, lo que incrementa su vulnerabilidad económica”, señaló.
Menor acceso a instrumentos de ahorro formal
El estudio muestra que las mujeres utilizan con menor frecuencia instrumentos financieros formales. Sólo 26% cuenta con una cuenta de nómina, frente a 39% de los hombres; y 21% tiene una cuenta de ahorro, comparado con 25% en el caso masculino. En cuanto al ahorro informal, guardar dinero en casa es la práctica más común tanto en hombres como en mujeres (40.6% y 38.1%, respectivamente), aunque los hombres recurren más a cajas de ahorro (14.8% frente a 11.9% de las mujeres).
Estas diferencias no son aisladas. La brecha comienza desde el acceso al trabajo remunerado. Con base en datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024), el análisis indica que 86% de los hombres encuestados reportó tener una actividad remunerada y, de ellos, 59% cuenta con un instrumento de ahorro para el retiro. En contraste, sólo 61% de las mujeres señaló tener un trabajo remunerado y, dentro de ese grupo, apenas 49% utiliza algún mecanismo financiero enfocado en el retiro.
Participación laboral y condiciones de trabajo
La evidencia se refuerza con el reporte Trabajo Decente en México 2005–2025, también desarrollado por el CIMAD-IPADE en alianza con Afore SURA. En 2025, las mujeres representaron 44.2% del total de mujeres en edad productiva dentro del mercado laboral, una cifra muy por debajo del 73.1% observado en los hombres.
Además, las mujeres se incorporan con mayor frecuencia a esquemas de informalidad o empleos sin seguridad social. La participación en la economía informal alcanza 29.5% en mujeres frente a 28.5% en hombres, y más de la mitad de las mujeres ocupadas (54.9%) trabaja sin acceso a seguridad social, porcentaje ligeramente superior al de los hombres (53.9%).
El estudio también analiza el impacto de las jornadas laborales y la carga de trabajo no remunerado. Aunque la brecha de género en jornadas laborales excesivas sigue siendo mayor a la unidad —lo que indica una mayor afectación para los hombres en horas de trabajo remunerado—, al considerar las tareas domésticas el panorama cambia. “Al comparar el tiempo libre, los hombres tienen 11 horas más por semana que las mujeres”, alertó Mucharraz y Cano.
Planeación del retiro con perspectiva de género
En cuanto a la prevención financiera, el estudio sobre Diferencias en el ahorro muestra que las razones para no contar con una Afore varían según el género. En 41% de los hombres, la causa principal es trabajar por cuenta propia. En cambio, 57% de las mujeres carece de ahorro para el retiro porque no trabaja o nunca ha trabajado.
Asimismo, 92.2% de las mujeres no realiza aportaciones voluntarias a su Afore, frente a 90.5% de los hombres. El desconocimiento es uno de los principales factores: 22.5% afirma no saber cómo hacer este tipo de aportaciones.
Para Emilio Bertrán, Director General de Afore SURA, estas investigaciones son clave para anticipar soluciones. “Identificar desafíos estructurales y áreas de oportunidad es el primer paso para ofrecer un retiro digno a más trabajadores y trabajadoras. La planeación a futuro necesita perspectiva de género: cuando las posibilidades y los retos son distintos, es necesario que el asesoramiento también lo sea”, afirmó.
Los estudios del CIMAD-IPADE en alianza con Afore SURA buscan generar evidencia que contribuya al rediseño de políticas públicas, prácticas empresariales y programas de inclusión económica. En un contexto de envejecimiento poblacional, cerrar la brecha de género en el ahorro para el retiro no sólo es un tema de equidad, sino una condición indispensable para la sostenibilidad social y económica del país.