La inteligencia artificial está en auge. La gran pregunta es: ¿cómo adoptarla estratégicamente? Un estudio de Harvard identificó cuatro principios —conocidos como las Cuatro C— que pueden orientar la integración de esta herramienta en el área de marketing:
• Customización (Personalización)
Seguro lo ha notado en plataformas como Amazon o Netflix: las recomendaciones se ajustan a sus gustos. La IA permite ofrecer experiencias altamente personalizadas, generando una conexión más profunda con cada consumidor.
• Creatividad
Las herramientas de IA pueden potenciar la creatividad, pero surge un reto clave: si todos usamos las mismas tecnologías, ¿qué dará la ventaja competitiva? La respuesta está en cómo la creatividad humana se expande y se diferencia gracias a la IA, no pese a ella.
• Conectividad
La inteligencia artificial facilita que personas y empresas desarrollen nuevas soluciones y, al mismo tiempo, conecten de manera más profunda y efectiva con sus clientes. La capacidad de enlazar datos, comportamientos y necesidades abre oportunidades de relación inéditas.
• Costo
La IA permite hacer más con menos, optimizando recursos y reduciendo gastos. Sin embargo, automatizar no significa deshumanizar. El verdadero valor está en integrar la IA dentro de los procesos creativos para potenciar las capacidades humanas, no para sustituirlas.