La inteligencia artificial y el diálogo humano
Surge una tendencia preocupante: cada vez existe menos interacción personal y se recurre con mayor frecuencia a herramientas como ChatGPT, lo que provoca la pérdida de parte del sentido humano que se construye a través del encuentro con otros.
Los riesgos se manifiestan, sobre todo, en la dimensión social. El ser humano es un ente social: necesita convivir, comprenderse como parte de una comunidad y, a partir de esa convivencia, formular preguntas que generen valor en la empresa, en el hogar y en la vida cotidiana.
Sin embargo, la realidad muestra que muchas personas se están refugiando en plataformas digitales, sustituyendo el diálogo humano por interacciones con algoritmos. Estas herramientas no generan pensamiento crítico; realizan cálculos probabilísticos de palabras que pueden convertirse en una cámara de eco, reforzando sesgos de confirmación.
Riesgos sociales: aislamiento, sesgos de confirmación y una generación ansiosa
La consecuencia es clara: se pierde la riqueza de la comunicación social, esa que surge de la diversidad de perspectivas. La gran pregunta es hasta dónde se llegará y cómo, como sociedad, se regularán y mitigarán los riesgos asociados con la inteligencia artificial generativa.