La cocina fusión mexicana es una de mis grandes pasiones. Y sí, me gusta decir que soy un glotón profesional. Septiembre, con sus celebraciones del 15 y 16, inevitablemente nos lleva a pensar en la cena mexicana.
La gastronomía de México es un mosaico de influencias: hispanoárabes, prehispánicas, asiáticas y africanas, además de muchas otras. Ejemplo claro son los tacos al pastor, una fusión relativamente reciente: técnica libanesa del trompo, carne de cerdo en lugar de cordero y el toque mexicano de piña y cebolla.
El pozole también es cocina fusión. Si quitamos los ingredientes europeos —rábano, cerdo, lechuga, orégano y cebolla— lo que queda es un caldo de maíz, documentado incluso en rituales mexicas.
La cocina mexicana no es única, sino múltiple: regional y de temporada. En septiembre, Puebla nos regala los chiles en nogada, platillo emblemático que no nació para Agustín de Iturbide, pues la salsa de nogada ya existía desde la Edad Media. Y sí, en mi casa los hacemos buenísimos.
Así que pórtense bien… y un día los invito a cenar.