Estar en un lugar donde se ha vivido toda la vida y observar pasar gobiernos y empresas que prometen cambios sin cumplirlos genera, de manera inevitable, desconfianza y desgaste en la comunidad.
El inicio de un cambio real
Cuando finalmente se produjo la aceptación de la comunidad y llegó la invitación a participar, inició un punto de inflexión. Fue entonces cuando se descubrió que era posible generar un impacto verdadero, mucho más allá de los primeros proyectos, que eran pequeños y limitados.
Compromiso colectivo y expansión del proyecto
Esta iniciativa representó una transformación tanto para los restaurantes como para los productores. Se decidió trabajar en conjunto para sacar adelante el proyecto, enfrentando retos, pero siempre sumando aliados. La confianza y la colaboración fueron la base que permitió crecer y llegar incluso a exportar a Suiza y Estados Unidos.
Tejiendo alianzas y ampliando horizontes
Cada esfuerzo abrió nuevas oportunidades y conexiones. No se trataba de un solo proyecto, sino de entretejer iniciativas que fortalecieran al mismo tiempo el trabajo y el tejido social. Así se generó un cambio colectivo con impacto genuino.
Discreción como principio de credibilidad
A pesar de las críticas por mantener discreción y no publicitar los proyectos de responsabilidad social, la convicción ha sido clara: la credibilidad nace de la autenticidad. Que un cliente descubra, por ejemplo, que su café proviene de una comunidad en Chiapas con trazabilidad blockchain, contado directamente por una mesera, resulta mucho más poderoso que cualquier campaña de mercadotecnia social.