La estrategia más difícil: planear tu propia vida
La estrategia más compleja no se encuentra en los mercados ni en los proyectos, sino en la vida personal. Clayton Christensen, célebre profesor de Harvard y uno de los grandes pensadores del management, lo comprendió mejor que nadie.
El legado de Christensen
Christensen dejó conceptos fundamentales para la gestión empresarial, entre ellos:
• Innovación disruptiva: transformar industrias con nuevas formas de competir.
• Jobs to be done: asegurar que los productos resuelvan problemas reales del cliente.
• El ADN del innovador: las características esenciales de quienes impulsan el cambio.
Sin embargo, más allá de sus aportaciones académicas, Christensen deseaba ser recordado como un buen padre y un buen amigo, no solo como un profesor brillante.
El propósito como brújula
Christensen solía afirmar: “Todos los días dedico tiempo a pensar en el propósito de mi vida, porque sin propósito no tengo la brújula que me permite mantener el rumbo.”
Una empresa sin misión se pierde.
Una persona sin propósito también.
La clave está en asignar recursos a las verdaderas prioridades: no solo a métricas y mercados, sino también a la familia, las amistades y los valores.
Éxito profesional vs. éxito humano
Lo profesional puede dar frutos en el corto plazo.
Lo humano construye resultados en el largo plazo.
No se trata únicamente de ser exitoso, sino de ser confiable, íntegro y humano.
La gran lección: ¿cómo medirás tu vida?
Christensen escribió una reflexión célebre para sus alumnos titulada “¿Cómo medirás tu vida?”. Su mensaje es claro:
Se pueden comprender los mercados y alcanzar el éxito financiero, pero fracasar en lo esencial: la vida personal.
Planear la propia vida no es opcional. Si no se hace de manera consciente, alguien más lo hará —probablemente el jefe o la urgencia del día a día.