El control de las emociones

Julio 01 / 2019

Rubén Urtuzuástegui Jiménez

Profesor del área de Empresa y Familia

Rubén Urtuzuástegui Jiménez

Profesor del área de Empresa y Familia

Julio 01 / 2019

Las emociones son parte clave del empresario. Por ello, para acertar en la toma de decisiones se deben sumar a una gran capacidad de análisis. 

Durante la temporada de 1976 de Fórmula 1, se dio una inusual rivalidad entre dos competidores: James Hunt y Niki Lauda. Ambos corredores mostraban grandes facultades al volante y habían despertado una apasionada controversia en las emociones del público y los especialistas. 

Los pronósticos no se dejaban esperar. Había quienes insinuaban que el estilo enérgico, irreverente, apasionado y arrebatado de James Hunt se impondría al estilo metódico, disciplinado, frío y refinado de Niki Lauda.

La rivalidad entre ambos competidores los llevó al extremo de encaminar todos sus esfuerzos con la finalidad de vencer al otro. Fue así como empezaron a cambiar su manera de actuar, al grado de que en su desempeño profesional se introdujo una nueva variable: incrementar el riesgo sólo porque el otro estaba en la pista.

Toma de decisiones vs. error

El estudio del error funge como una herramienta en la dirección empresarial. Permite enriquecer el aprendizaje y visualizar los posibles efectos del error dentro de la empresa.

Las emociones afectan de forma consistente la percepción en la toma de decisiones. Todos los seres humanos estamos sometidos a la influencia de factores externos en la toma de decisiones. En ocasiones pueden ser útiles y generar acciones correctas, pero también pueden alejarnos de los objetivos planteados.

Las emociones no sólo afectan de manera importante el comportamiento de las personas. También influyen en el desarrollo del capital tecnológico o económico. Esto ha sido denominado por Carlos Llano, como el “capital caractereológico”, y se refiere a la manera en que las personas toman decisiones o lideran a otros. 

Sentimientos y emociones

Los sentimientos y emociones son elementos importantes de percepción y funcionan como una intersección. Los primeros son aprendidos y constituyen la reserva conductual. Las segundas son estímulos inmediatos.

El componente emocional intuitivamente persigue lo mismo que la razón y sólo tiene dos alternativas: aceptar o rechazar. Las emociones aceptan el bien mayor o el mal menor y rechazan el mal mayor o el bien menor.

Para ser asertivos, las personas deben sumar una gran capacidad de análisis y una educada capacidad emocional. Asimismo, un buen tono emocional ayuda a la adaptación, socialización, motivación y desarrollo social.

Errores emocionales

Prácticamente todas las personas que tienen una dirección a su cargo se manejan en una línea intensa de emociones. En un principio está bien, sin embargo, es ideal que con el paso del tiempo se modifique hasta llegar a una línea débil. 

Esto permite que el individuo aprenda de los errores, reflexione y modifique la situación a través de la motivación hacia los demás.

El error como oportunidad

Los errores pueden ser una fuente de aprendizaje. Para ello, es necesario que las personas y organizaciones tengan la capacidad para aprovecharlos en un marco de referencia que permita analizar, comprender y reaccionar.

Por tanto ante el error, que al mismo tiempo es deseable e inevitable, se debe tener una actitud adecuada que permita hacer de cualquier equivocación una oportunidad de aprendizaje.​

 

[Lee también: ¿Cómo decidimos]

Julio 01 / 2019

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