Start-ups y Scale-ups

La cantidad de capital para alcanzar un flujo de caja positivo determina la estrategia de financiamiento.

Agosto 30 / 2018

José Antonio Dávila Castilla

Profesor del área de Política de Empresa

José Antonio Dávila Castilla

Profesor del área de Política de Empresa

Agosto 30 / 2018

La cantidad de capital que la empresa necesita para alcanzar un flujo de caja positivo y la novedad de la tecnología determinan su estrategia de financiamiento.

La inmensa mayoría de los emprendedores pretende arrancar una empresa, lograr un flujo de caja positivo rápidamente y volverla rentable, sin necesidad de compartir la propiedad con inversionistas. Esto es viable cuando los requisitos de capital del emprendimiento son modestos, ya que no se requieren inversiones importantes en activos, en el desarrollo de propiedad intelectual o en financiar un rápido crecimiento para alcanzar una posición dominante en el mercado.

Usualmente, emprenden modelos de negocio probados que pueden financiarse por medio de deuda (en general garantizada por el mismo emprendedor), no toman riesgos mayores ni pretenden innovar, y la velocidad de crecimiento la dicta la reinversión de los excedentes de efectivo generados. Son las características de la inmensa mayoría de emprendimientos que categorizamos como PYMES (pequeñas y medianas empresas).

Existe otra categoría de emprendedores que denominamos de alto crecimiento, dispuestos a intentar algo que nadie más ha hecho, un modelo difícil de copiar. Por ende, están dispuestos a asumir niveles más altos de incertidumbre. Por lo general, estas empresas pretenden desarrollar propiedad intelectual basada en nuevos modelos de negocio, ensamblando diferentes tecnologías y que, por la oportunidad que persiguen, se ven obligados a crecer agresivamente para ser exitosas. Por ello, no pueden depender sólo de los flujos de efectivo generados internamente, suelen ser demasiado riesgosos para atraer financiamiento de deuda y dependen por completo de los inversionistas de capital emprendedor.

Los emprendedores de alto crecimiento buscan recaudar con inteligencia los recursos financieros para probar e implementar sus ideas, de tal forma que eviten una dilución sustancial en la propiedad de la empresa. Estas nuevas empresas de alto crecimiento suelen transitar por dos etapas que denominamos start-up y scale-up. 

Tanto las Start-Ups como las Scale Ups necesitan financiamiento sostenido y cuantioso para alcanzar un flujo de caja positivo.

Dave McClure (2013), inversionista ángel y fundador de la aceleradora de negocios 500 Startups, lo define de una forma singular: “una start-up es una compañía que está confundida en cuál es su producto, quiénes son sus clientes y cómo hacer dinero. Tan pronto como encuentre la respuesta a estas tres consideraciones, dejará de ser una start-up para convertirse realmente en un negocio… la inmensa mayoría de las veces, eso no sucede”.

Una scale-up es aquella start-up que mostró que su idea es una realidad en el mercado mediante un modelo de negocios probado y escalable, que tiene el potencial de desarrollar una ventaja competitiva basada en algo innovador, que puede con rapidez construir barreras de entrada y que ahora enfrenta los dilemas propios del crecimiento acelerado de una empresa.

En ambos casos, la nueva empresa necesita financiamiento sostenido y cuantioso para alcanzar un flujo de caja positivo. Mientras eso no ocurra, para sobrevivir requiere capital emprendedor y éste pueden aportarlo las aceleradoras de empresas, inversionistas ángeles, fondos de capital semilla, fondos de capital emprendedor (venture capital) u oficinas familiares (family offices). Los tickets de inversión suelen fluctuar en el rango de los 50,000 dólares a los 10 millones.

Las scale-ups favorecen en gran parte a las economías locales, según algunos estudios realizados en Estados Unidos, la Unión Europea y otras economías líderes citadas por el Scale-up Institute demuestran que en el conjunto de las empresas jóvenes en esas economías han sido responsables del 100% de la creación neta de nuevos puestos de trabajo (¿Cuál es la diferencia entre las Startups y las Scale-ups?, El Economista en línea, 1 abril 2017).

Agosto 30 / 2018

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