Supervivencia emprendedora

La competencia feroz y descarnada de los mercados, por parte de las empresas y los individuos, se compara con la lucha por la supervivencia en la naturaleza

Agosto 30 / 2018

José Antonio Dávila Castilla

Profesor del área de Política de Empresa

José Antonio Dávila Castilla

Profesor del área de Política de Empresa

Agosto 30 / 2018
​La vorágine de los mercados globales requiere empresarios ágiles y aguerridos, capaces de sortear los constantes cambios a los que se enfrentan día a día. Para conocer más acerca de las cualidades de los empresarios y, especialmente, de los emprendedores, se han realizado diversos estudios en los que se han revelado las verdaderas características de la personalidad de estos; demostrando que en los ámbitos corporativos conceptos como “competencia” y “lucha por la supervivencia”, son constantes en su forma de pensar y actuar.

 

Si pensamos en la Teoría de la Evolución propuesta por Charles Darwin, los conceptos anteriormente expuestos bien podrían formar parte de ésta, ya que la competencia feroz y descarnada de los mercados, por parte de las empresas y los individuos, se compara con la lucha por la supervivencia en la naturaleza.

 

Para los emprendedores esto no es nada nuevo, la lucha por los mercados, los clientes y lograr la calidad y velocidad suficientes para sobrevivir es cosa de todos los días. Sabe que enfrenta a competidores más grandes y con mayores recursos, y que “sólo sobreviven los más aptos”.

Si bien mencionamos que la competencia es un concepto arraigado en el pensamiento de los emprendedores, hay una gran colaboración entre ellos. Suelen compartir experiencias, conocimientos, contactos y hasta capital, lo cual los ha llevado a construir un ecosistema mejor preparado para adaptarse a los cambios del entorno y sobrevivir. Además esta colaboración, en oposición a la competencia, es una virtud que permite a una comunidad determinada polinizar ideas y experiencias, así como generar entidades que fortalecen las iniciativas empresariales que dan lugar al llamado “Efecto Multiplicador”.
Aunque la competencia y la colaboración son elementos propios de la naturaleza humana, el grado en el que se manifiesta cada uno hace la distinción entre las industrias bien establecidas y los ecosistemas emprendedores, pues mientras que en las primeras el mayor atributo de las personas es su espíritu de competencia, en los segundos la mayor característica es su vocación por compartir y colaborar.
La identificación del emprendedor con otros emprendedores revela que la competencia no es entre ellos, sino con los modelos tradicionales, y la colaboración es la fuerza que les permitirá adaptarse, sobrevivir y ser exitosos en el mercado.​

Agosto 30 / 2018

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