Ventajas de fracasar al emprender

Julio 19 / 2018

Rodrigo Garza Burgos

Profesor del área de Dirección de Operaciones

Rodrigo Garza Burgos

Profesor del área de Dirección de Operaciones

Julio 19 / 2018

No hay que evitar el fracaso, sino todo lo contrario. Hay que fracasar mucho y rápido para mejorar de forma continua el modelo de negocio hasta que sea viable

La pérdida de tiempo y de recursos es el peor desperdicio que puede sufrir una empresa al echar a andar un nuevo proyecto.

El directivo que busca lanzar un modelo de negocio perfecto con posibilidades de gran éxito al primer intento, debe recordar que las probabilidades de lograrlo son bajísimas. Prácticamente, inexistentes.
Por tal motivo, en vez de elaborar un plan de negocios robusto que considere todas las variables, los líderes empresariales deben darse la oportunidad de fallar cuantas veces se requiera y lo más rápido posible (fail often and fail fast) para poder aprender y con ello, crecer.
De eso se trata la metodología propuesta por Eric Ries en su libro Lean Startup, la cual plantea que la empresa debe lanzar una iniciativa con la versión más simple de lo que se desea desarrollar para crear, experimentar y así, ajustar su proyecto en un futuro.
De inicio, el director requiere plantear una hipótesis de la iniciativa, diseñarla, realizarla y explorarla para presentarla al mercado en un modelo a pequeña escala.
El objetivo es efectuar iteraciones que brinden información sobre qué es lo que el público valida, aprecia y valora de la propuesta, además de descubrir cuáles son las fallas cometidas y las mejoras que pueden implementarse.
Para ello, el directivo debe ser capaz de replantear su modelo rápidamente, echarlo a andar y corregirlo en cuanto sea posible. La idea es: falla pronto y mucho, pero falla.

¿Y qué sucede si no se obtienen los resultados esperados?

Si no logra sus objetivos, el líder empresarial necesita estar dispuesto a modificar su modelo de negocio y dar la oportunidad de encontrar el verdadero valor a la iniciativa, pero probando diferentes caminos. Es preciso interrogarse: si esto no funciona, ¿entonces qué sí?, ¿qué puedo cambiar?, ¿en realidad deseo volver a empezar? Y así comenzar un sistema de mejora continua aplicado a las iniciativas emprendedoras  ̶ nuevos negocios ̶ , y proyectos.

La idea es experimentar, aprender, equivocarse y corregir una y otra vez, hasta lograr un modelo de bajo riesgo que cumpla con las características y necesidades de los clientes.

Así, cuando se decida escalar el proyecto, la empresa tendrá más posibilidades de obtener éxito. La organización contará con un respaldo de 20, 30 o 40 iteraciones probadas que le ayudarán a evitar errores catastróficos.
Esta metodología va más allá de un estudio de mercado. Aunque es cierto que lo puede integrar al proceso, el verdadero valor reside en la capacidad de renovar un modelo de negocio de manera constante y rápida. Dicha mecánica, permitirá al directivo probar diversas hipótesis: ¿cuál es el canal por medio del cual debo vender esto?, ¿cuáles son las características del producto?, ¿cuál es el target al que lo debo dirigir?, etc.
La ventaja de esta metodología es que genera muchos caminos y en el proceso ayuda al líder empresarial a conocer cuál es el mejor de todos, evitando pérdida de tiempo y por supuesto, dinero.
La parte clave de este plan es que el líder tenga la voluntad para aplicar las modificaciones al proyecto y no se envicie en estrategias equivocadas que ciertamente llevarán al rotundo fracaso del mismo.
Es trascendental tomar en cuenta los siguientes aspectos: ¿cómo lo vamos a corregir, relanzar y medir el grado de éxito? 

Miedo al error

En nuestra sociedad existe una mentalidad muy arraigada: es malo fallar, está mal equivocarse, a diferencia de los países orientales donde en el error se encuentra la OPORTUNIDAD. En México hay cierto orgullo y resistencia al desacierto, cuando en realidad, gracias a los errores se da el verdadero aprendizaje, abriendo la brecha a la mejora y la superación. Es más, los errores generan aprendizajes más sólidos que aquéllos que provienen de los éxitos, ya que los errores detonan análisis más profundos.
En la esfera empresarial se ha insistido desde hace años: desarrolla un plan de negocios robusto y considera todas las variables para disminuir todo el riesgo posible desde un inicio. Sin embargo, es importante cambiar esa manera de pensar, abrir la mente a nuevas y exitosas ideas: No se trata de planear proyectos robustos, sino de implementar una metodología que permita a las empresas mejorar rápido sus iniciativas… ¡Fail often and fail fast!

Julio 19 / 2018

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