El CEGI se guía por ocho principios, que son:
Principios generales:
1. Rendición de cuentas. La buena gobernabilidad requiere la ausencia de corrupción y la presencia de controles firmes y balances internos efectivos.
2. Transparencia. Las estructuras efectivas de gobernabilidad son mejor monitoreadas en un ambiente donde las condiciones, las decisiones, y las acciones existentes, se hacen visibles y comprensibles para todos los participantes del mercado.
3. Localidad. Las soluciones de gobernabilidad no deben ser impuestas desde el exterior; en cambio, deben ser construidas en el interior de los países, desde sus empresas y gobiernos, tomando en cuenta cómo sus tradiciones culturales y sus valores moldean las instituciones y las reglas.
4. Complementariedad. Ningún problema de gobernabilidad puede ser resuelto en el aislamiento; los efectos negativos de una pobre gobernabilidad en un sector (privado, público, civil) repercuten en todos los demás sectores.
Principios funcionales:
5. Reforma Institucional. Optimizar las prácticas de gobernabilidad reforzando los sistemas de rendición de cuentas y removiendo los incentivos institucionales de una gobernabilidad deficiente, permite promover la ética profesional en todos los sectores.
6. Capacitación. La capacitación de ejecutivos, funcionarios públicos, y contadores, conlleva la rápida incorporación de buenas prácticas en la institución.
7. Estudio. Los problemas de gobernabilidad son complejos, lo que implica complicadas soluciones, que se obtienen a través de una intensa investigación y análisis.
8. Comunicación. Las estrategias para mejorar la gobernabilidad funcionan mejor cuando son comunicadas efectivamente, a aquellos que determinarán la forma de gobernar.