Difundir permanentemente la realidad de la mujer empresaria y directiva que desempeña altos puestos es el objetivo que el Centro de Investigación para la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School se ha propuesto; se trata de un proyecto de vanguardia en México y América Latina, explica María del Carmen Bernal, catedrática que desempeña desde hace un año el cargo de directora del centro.
Para lograr su misión, explica, el centro ofrece a estas mujeres programas de formación para desarrollar competencias directivas; “también queremos promover esquemas innovadores que las vinculen con la empresa y su propia familia y hacer una red en la que mujeres empresarias y directivas se conozcan (el networking)”.
La imagen que más se conoce del empresario es la de alguien que únicamente aspira a obtener ganancias económicas. ¿Cómo transformar esa visión?
El centro sigue la filosofía del IPADE, la cual se fundamenta en el humanismo y en una visión integral de la persona, que también abarca a la mujer directiva. En este sentido, lo fundamental es rescatar a la mujer como mujer.
¿Hay alguna línea de investigación que remarque este propósito?
El centro se plantea tres líneas de investigación. Primero, la mujer desde la perspectiva personal. Nos interesa primero el tema del autoconocimiento, la autoestima y liderazgo personal; incluso matizar sobre las diferencias neurológicas de ambos géneros, porque eso trae como consecuencia una serie de comportamientos personales y profesionales. En este sentido, queremos retomar el valor de la mujer como mujer.
Otro tema es la empresa y la organización, saber cuáles son las políticas y las buenas prácticas, el compromiso que la empresa tiene para desarrollar funcionalmente el liderazgo de la mujer, principalmente en los puestos directivos.
La tercera línea es la sociedad. Es decir, qué políticas públicas se están generando para apoyar a las empresas, y que a su vez las empresas puedan apoyar a las mujeres directivas y empresarias. Hay que mencionar que ha habido un incremento de política, de leyes en relación con el apoyo a la mujer.
El poder no hace distinción de géneros. Con este proyecto, ¿se tiene considerado cambiar esta visión?
Necesariamente. El tema nos lleva a hablar de estilos de dirección: un estilo que se basa únicamente en el poder deviene en autoritarismo, imposición, temor, miedo, que afecta a hombres y a mujeres y afecta a la empresa en sí misma. El centro se basa en el humanismo, busca el desarrollo personal y por ende el de la organización, pues no puede privilegiar a uno para descuidar al otro. La empresa ha descuidado a la persona. Nosotros traemos una línea humanista muy fuerte, rescatando el valor que tiene la persona en la organización y desde ahí definir estilos de dirección con beneficios para ambas partes.
¿El centro dispone de datos que nos digan cómo se está avanzando al respecto?
Nos interesa mucho rescatar la realidad mexicana. Acabamos de hacer una investigación en Guadalajara, México y Monterrey sobre el estatus de la mujer en los puestos directivos. Se trata de averiguar si tienen apoyo familiar, cuáles son sus motivaciones: el estatus, el prestigio, etcétera. Los resultados son totalmente distintos.
En el caso de la ciudad de México, la gran mayoría de mujeres entrevistadas comentaron que tienen un apoyo importante de su familia para poder desarrollar un puesto directivo, tanto de la pareja como de los propios abuelos que ayudan con el cuidado de los hijos. En cambio, en algunas esferas de la sociedad en Guadalajara, una mujer directiva sigue siendo mal vista, por lo que no tienen ese mismo nivel de desarrollo humano, laboral y familiar.
El apoyo que recibe de su familia una mujer empresarial o directiva es fundamental para su desarrollo personal y profesional. Hay mujeres exitosas pero con un fuerte sentimiento de frustración en su vida personal, cierta insatisfacción, realidad que ha llevado al centro a abrir otra línea de investigación: qué trabajo se necesita para alcanzar un desarrollo integral.
¿Cuál es la respuesta del centro a esa interrogante?
Implica llevar a cabo investigaciones de campo, entrevistas, encuestas que se van a aplicar a distintas empresas con las que el IPADE trabaja para saber cuál es la realidad de estas mujeres; por qué son pocas las que ocupan altos puestos directivos.
Confiamos en este trabajo directo, no en los modelos extranjeros que responden a otro contexto que no es el mexicano. En este sentido, el proyecto es vanguardista, pues no se observa en otros lados.
Las dificultades que enfrentan las mujeres empresarias y directivas las ha llevado a desarrollar redes de apoyo, que llevan implícito un aprendizaje de las experiencias que se dan en el propio país y fuera de él. Si se trata de experiencias foráneas, éstas no deben adoptarse, sino, en todo caso, adaptarse a nuestra cultura.
¿Cómo entienden la modernidad?
Las empresas deben responder a las necesidades de la época. Hay elementos y factores cambiantes y otros permanentes. Un factor del que deben estar pendientes son los cambios tecnológicos que lleven a satisfacer las necesidades de la época. Sin embargo, el éxito que se alcance al respecto no debe ser suficiente; la empresa debe enfocarse en el desarrollo pleno del ser humano, visto como una necesidad permanente en las relaciones laborales. Al enriquecer este tipo de relación mediante mayor capacitación, se obtiene una relación más enriquecedora para los trabajadores, para la persona y para la sociedad.
La forma de trabajar, de hacer negocios, el tipo de necesidades que actualmente se tienen son distintas ahora que en el siglo pasado. La empresa debe tratar de corresponder a las necesidades personales, sociales y de la propia organización.
Ante la actual crisis, ¿hay mujeres que se paralicen por el miedo?
En el contexto actual, un elemento infaltable es el miedo, hecho incontrovertible que se ha vuelto una realidad, un estilo de vida.
No obstante, se le debe ubicar para enfrentarlo, no que nos lleve a la deserción de proyectos. La realización de proyectos es garantía de autoestima y acompañamiento. Esto se dice fácil, lo cierto es la existencia del miedo a perder prestigio, estatus, por lo que las mujeres se han encontrado en verdaderos campos de batalla; la mujer descubre ante sí grandes muros que debe derribar con sus habilidades y competencias. Es una guerra que muchas veces emprende en absoluta soledad. Identificar estas batallas ha llevado al centro a impulsar las redes de apoyo para que empresarias y directivas encuentren un lugar de diálogo, reflexión y acompañamiento.
¿Existe la posibilidad del derrumbe de estas mujeres? Si es así, ¿que les sugiere?
Históricamente la mujer es más fuerte, más resistente ante situaciones adversas. Ésa es su cualidad. Por ello les sugiero no desistir. Este siglo XXI será el siglo de la mujer, pues si la mujer ha sido el eje y base de la familia, de la sociedad, de la empresa y del trabajo, no hay motivos para creer que dejará de serlo. Si antes su aportación se daba de manera oculta, ahora su valía se mostrará de forma explícita.
Nuestro proyecto tiene una carga de responsabilidad social muy fuerte. Está pensado para mujeres de alta dirección empresarial, pero a la larga también beneficiará a los hombres. Será de mucha utilidad y beneficio para la mujer, mas no dejará de lado al hombre; al contrario, será una manera de volverlo a ubicar. Cierto que con el boom femenino el hombre ha perdido posiciones, pero con este enfoque ambos son vistos como necesarios y complementarios. Complementarios es la capacidad de entendernos y relacionarnos unos con otros.
¿María del Carmen Bernal es feminista?
Estoy a favor de lo que la mujer es capaz de hacer y desarrollar en sí misma; pero esa mujer requiere de los otros, y en esos otros hay otro ser personal que se llama hombre, que también requiere de una mujer. Los dos somos necesarios; somos diferentes porque vemos el mundo y nos comunicamos de manera distinta, pero en ese sentido somos iguales, pues “los hombres me van a aportar lo que yo no veo”.
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*Publicado en el diario El Universal, el 17 de diciembre de 2009