En México sólo una de cada seis empresas familiares prolonga su operación más allá de la tercera generación de directivos, por lo que resulta indispensable planear quién asumirá su liderazgo con anticipación, consideró el profesor Ricardo Aparicio, del Área Académica de Factor Humano, en la sesión que impartió a participantes del Programa de Continuidad y Actualización titulada “Mitos y realidades de las empresas familiares”, el 25 de febrero.
El académico reveló que, generalmente, los fundadores de este tipo de compañías no establecen un proyecto adecuado para heredar su puesto y tampoco se disponen a ceder el poder: 31% considera hacerlo entre los 60 y 65 años; 27% después de los 65 años; 15% no lo ha considerado, y 9% nunca dejaría de encabezar su organización.
Por ello, Ricardo Aparicio sostuvo que los directivos deben liderar el proceso de transición, para evitar sacrificar el negocio o la familia, pues se trata de conciliar ambas partes y proyectar el negocio hacia el futuro.
“No existe una receta que funcione para todas las empresas familiares, ni un momento óptimo para abandonar el poder. Quizá cuando se deja de ser realmente útil es el instante de comenzar a pensar en dar paso a la siguiente generación y fijar una fecha para llevarlo a cabo, con el fin de institucionalizar el cambio”, recomendó el profesor.
Un aspecto importante a preparar, afirmó, consiste en la formación de los futuros líderes de la organización. Esto se logra a través de la enseñanza de valores, virtudes y principios; en el rigor y la exigencia para que adquieran experiencia fuera de la compañía y adviertan el verdadero mundo de los negocios, fuera del cobijo de la familia empresaria.
“Del fomento de estas características, los futuros directivos deben incorporarse de manera sana y competitiva, de acuerdo a sus propios méritos y, lo más importante, deben estar en la empresa por vocación y recibir el acompañamiento y guía de sus predecesores, para que puedan aprender a trabajar juntos y comunicarse”, señaló.