Tras la crisis financiera global originada en 2008, los gobiernos se encontraron ante un reto mayúsculo: recuperar la confianza del sector privado e inducir a los empresarios a invertir en países con economías emergentes para estimular la competitividad, reconoció la mexicana Gabriela Ramos Patiño, representante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) durante su intervención en la Semana Internacional Mexican Tourism, a Worldwide Concept, el pasado 12 de enero.
“Lo que sucedió en el sector financiero fue poco alentador; las compañías se desanimaron al encontrar fallas en los reglamentos de inversión de distintos territorios. En la Organización impulsamos el establecimiento de marcos de acción estables y legales que las incentiven a producir y crear empleos para abrir más otras economías”, afirmó la directora de la Oficina de la Secretaría General de dicho organismo.
Compartió con estudiantes de Programas MBA del IPADE y de escuelas de negocios extranjeras algunas de las recomendaciones que la OCDE ha emitido a los gobiernos de distintos países.
En el caso de México, reveló que los rezagos más importantes se encuentran en cuanto a la competitividad, así como en el sistema educativo y de recaudación fiscal. Invitó a las autoridades federales a mejorar en estos ámbitos a la brevedad, sobre todo el que se refiere a la enseñanza, pues “una buena educación es la mejor manera de enfrentarse al mundo”.
Recordó que la Organización internacional lleva a cabo, desde el 2000, el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), una prueba que se aplica cada tres años a alumnos de 15 años en 65 países; evalúa el rendimiento de los estudiantes en áreas clave: matemáticas, literatura y ciencias, en la cual los jóvenes mexicanos se ubicaron en el último sitio respecto a sus pares de los otras naciones.
Respecto al sistema fiscal, Ramos señaló que, en términos de recaudación, el porcentaje de ingresos generados es poco (11%), comparado con el de otros territorios, una proporción muy baja para un país con un notable nivel de producción como el de México.
“Inviertan en su gente, en los jóvenes; organicen mejor el mercado laboral e instituyan mejores reglas de competencia”, urgió a los participantes de la Semana Internacional, futuros empresarios y emprendedores globales.