Por Carlos Ruiz González*
La reacción fue tan fuerte que la enormemente popular Wikipedia cerró su sitio de Internet durante 24 horas, en señal de protesta (seguramente los más afectados fueron los alumnos de secundaria y preparatoria que acuden a hacer sus trabajos en línea).
Y lo que está en juego es nada menos que lo que podríamos llamar la `propiedad intelectual` o los `derechos de autor`; las preguntas a formularse al respecto de esta noticia (y de esta ley) son diversas (y difíciles de contestar). ¿Cómo vamos a regularlo? ¿Cómo vamos a legislarlo? ¿Cómo vamos a lograr que esa legislación se respete?, especialmente ante la vasta existencia de hackers y sus alcances. Si lograron hackear, es decir, irrumpir y modificar los archivos, nada menos que del FBI ¿de qué no serán capaces?
Además, como muchos afirmaron hace diez años, al inicio del siglo XXI estamos en un verdadero mundo globalizado; SOPA propone que los delitos de piratería en la red se juzguen bajo las leyes estadounidenses, se hayan cometido donde se hayan cometido, i Ahora sí el mercado es global!
Una manera de entender el embrollo es ubicarnos en los extremos: por un lado están las compañías establecidas, las que invierten en generar contenido (libros, música, cine, videos, etcétera), por otro están los nuevos jóvenes de la `era digital`, acostumbrados a tener acceso, sin costo alguno, a todo tipo de información. El futuro nos alcanzó. Leía ayer que Kodak, otra víctima de la revolución digital, que dio origen a la proliferación de las computadoras y a Internet, la emblemática y, en su momento, innovadora y exitosa empresa, fue la que descubrió la fotografía digital y ¡oh sorpresa! no supo aprovecharla, por tanto, Sony y Canon sí, junto con los modernos teléfonos celulares.
Precisamente en Kodak uno de los altos directivos preveía que para 2010 la fotografía sería totalmente digital: le falló, se digitalizó antes, pero lo que llama la atención es que los directivos de Kodak no le creyeron (más bien no `quisieron` creerle), para ellos el cambio sería hasta 2020, craso error; recordemos que es preciso insistir en la realidad, ver las cosas como son, no como quisiéramos que fueran.
Aunque también ha habido sectores/industrias sobrevivientes a la aparición de la TV (principios de los años cincuenta), se profetizó la desaparición del cine, bueno, el cine sigue `vivito y coleando`, pero sus esquemas de existencia han trascendido a las tradicionales salas cinematográficas. Posteriormente, al surgir videocasetes y videocaseteras, se pronosticó la desaparición de la TV, que sigue tan campante, porque siempre habrá que contar con `generadores` de contenido.
Y es que la propiedad intelectual tiene su razón de ser, si no existiera, no habría, por ejemplo, investigación y desarrollo en la medicina; la única manera de financiar esa I&D es gracias a los altos precios de las medicinas de patente, pero, dirían otros, al cabo de un tiempo, ya se recuperó la inversión y mejor invertir (buscar) en nuevos proyectos.
Pero una canción (como narraba una anécdota de la cantante Cher) ¿podrá registrarse `eternamente`, no será que si protegemos demasiado a los inventores vivirán de sus réditos, descuidando los procesos de innovación y no creando?
En fin, el problema se complica, varios legisladores americanos (y algunos senadores) ya le retiraron su `soporte` a la SOPA, y es que una vez más nos enfrentamos al eterno problema de ponerle puertas al campo., ahora van a realizar foros para discutir democráticamente estos temas, mientras que los involucrados van tomando posiciones, dispuestos a una batalla que va a determinar condiciones de convivencia, creatividad e innovación en el futuro cercano, entre tanto, Kodak se enfrenta tristemente a su destino.
* El autor es Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) y Director del Programa de Alta Dirección (AD-2) de IPADE Business School.