Recomendar a un amigo Versión imprimible
 
Para saber mandar, hay que saber obedecer
 

 

 

16 de febrero de 2010

Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.
Aristóteles (algunos se la atribuyen a Solón)

Por Carlos Ruiz González*


Para saber mandar hay que saber obedecer. Una frase que seguramente usted, como yo, escuchó decir a su abuelita. Cuando yo la escuchaba pensaba que lo que quería era que me ejercitara en el arte de obedecer (en esos momento a ella), para más adelante poder practicar el mandar, y quizá algo hay de verdad en ello.

Recientemente esta frase  me hizo reflexionar, pues le he visto alcances nuevos que para mí le han dado un nuevo aspecto. A continuación la enfoco alrededor de cuatro temas distintos:

  • Disciplina: Podría decirse que es bueno ser disciplinado y obediente para saber exactamente el esfuerzo que se pedirá a los demás cuando se les mande, pero hay que ir más lejos.

Y lo hago trayendo una cita de Carlos Llano, que afirma que aún el empleado u obrero que no tiene subordinados, manda, y manda a alguien que es muy difícil de mandar: a uno mismo. En efecto, a menudo nos “damos” órdenes o instrucciones que después no estamos dispuestos a obedecer nosotros mismos.

Cuántas veces hemos decidido dejar de fumar o hacer ejercicio (propósitos de año nuevo que a veces no sobreviven ni al árbol de Navidad –si es natural, por supuesto-). Es más, a veces hasta estamos tan convencidos que compramos una bicicleta estacionaria (que termina sirviendo para colgar la ropa planchada)  o, como afirma mi colega Ana Teresa Magaña asidua concurrente al gimnasio, en enero es cuando más gente hay en el gimnasio, en febrero disminuye y para marzo regresa a los niveles de diciembre.

Por lo tanto quizá la frase debería decir “Sabe mandar quien sabe obedecerse a sí mismo”.

  • Pericia: La pericia, “sabiduría, práctica, experiencia y habilidad en una ciencia o arte”, se adquiere obedeciendo. Es como el chef que prueba sus gustos o el mecánico que se sube al auto después de repararlo, o el vendedor que de pronto usa lo que vende (para ver si cumple con lo que ofrece).

Así que, parafraseando al la Real Academia Española, “La práctica, experiencia y habilidad en mandar se adquiere obedeciendo”.

 “La práctica hace al maestro”. Otro refrán popular. Éste tiene que ver con la adquisición de hábitos y es que la práctica hace al maestro para lo bueno, pero también para lo malo. Por eso, la definición que más me gusta de virtud es “hábito operativo bueno” (lo contrario de un vicio que se entiende fácilmente como un hábito operativo malo). A medida que vamos practicando el hábito de obedecer, se nos vuelve como un acto reflejo y algunas conductas requerirán poco o menos esfuerzo y saldrán de manera natural, casi orgánica.

Todos sabemos lo bien que Hugo Sánchez anotaba los goles tipo ‘chilena’. De hecho, a ese tipo de goles en el Real Madrid de los 80 les decían “Huguiñas” en su honor.

Lo que quizá no sabíamos es una anécdota que me contó mi colega Edmundo Vallejo, que iba a ver los entrenamientos de los Pumas, a finales de los 70 a CU: Cuando terminaban de entrenar los jugadores, a las 12 del día, con el calor intenso del mediodía, se quitaban la camiseta y se recostaban en el pasto tomando refresco. Mientras tanto, Hugo Sánchez ponía a uno de los ayudantes a tirarle centros a la portería para ensayar sus chilenas una y otra vez, cientos de veces. Sabiendo esto comprendíamos por qué hasta parecían tan naturales.

Una querida amiga me decía hace poco que conforme iba “madurando” entendía mejor los criterios de sus padres. Pensé entonces, y reconozco que esa frase que me decía mi abuelita tiene mucho más alcance y significado de los que les daba cuando niño.

______________________________________________________________________

* El autor es Profesor del Área de Política de Empresa y Director del Programa de Alta Dirección (AD-2) en IPADE Business School.