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La empresa está de moda
 

 

15 de octubre de 2009

Por Carlos Ruiz González*

La empresa está pasando por un buen momento y podemos afirmar que está de moda. Cada vez hay más jóvenes interesados en su estudio; las carreras de administración de empresas van creciendo y también han aumentado las inscripciones en los programas MBA (Master in Business Administration, por sus siglas en inglés).

Cada vez se escribe más sobre la empresa. Hay revistas dedicadas a ella, sitios web, programas (y hasta canales) de televisión, multitud de libros y hasta el cine presenta con frecuencia películas donde los personajes ocupan la dirección de una empresa o presentan lo que sucede en ella.

Ante este mantenido y creciente interés en las empresas, vale la pena hacer algunas breves reflexiones sobre lo que es, pero sobre todo, sobre quién la dirige y en general, acerca de la función de Dirección.

¿Qué podemos decir rápida y elementalmente acerca de la dirección de empresas? Cinco ideas y un corolario:

  1. El puente de mando: Sí, el director se parece al capitán de un barco que decide a dónde va y conduce a la embarcación a ese punto; capitán que desde el puente de mando estudia el entorno (el mar, el viento, el clima, posibles tormentas) y que además conoce bien a su nave, a su gente y sus capacidades y armoniza las actividades y operaciones del barco para llegar al objetivo.
  2. El director y sus roles. Hablando de cachuchas y llegando a lo esencial, las del director serían: el estratega que define el objetivo a lograr, los planes de acción para alcanzarlos y consigue y distribuye los recursos para llevarlos a cabo; es el constructor de la organización que se preocupa por dar forma y edificar la organización, y lo hace principalmente desarrollando capacidades; es el operativo que empuja, el que aterriza los planes, el que se arremanga y hace que las cosas sucedan.
  3. El director y sus actividades. Prudencialmente, el director realiza tres actividades: Diagnóstica la situación, delibera para elegir la estrategia a seguir y manda (a los demás y a sí mismo) para implementar la estrategia elegida.
  4. El director y sus capacidades. Entre las más importantes están:
  • Análisis. Ver las partes en el todo (y no pensar “de bulto”);
  • Síntesis. Entender cómo se relacionan esas partes;
  • Identificación de problemas. Detectar dónde están las dificultades;
  • Propuesta de soluciones. Dados los antecedentes y su propia experiencia y conocimientos, determinar una o varias posibles soluciones;
  • Decisión. Elegir la que considere mejor de las propuestas de solución;
  • Trabajo en equipo. Obtener lo mejor de los miembros de su equipo;
  • Mando. Dirigir a sus subordinados (y a sí mismo) con eficacia.

Hay otras también muy importantes, por ejemplo, la capacidad de observar, de escuchar y de entender la realidad.

      5.    El circo de 3 pistas. Como quien dirige un circo de 3 pistas, el director hace cosas importantes, mediante otros y simultáneamente. Todos estos roles, actividades y habilidades no se presentan de manera ordenada –en tiempo o en espacio– sino que van siendo usadas indiscriminadamente. Una interesante y auténtica definición de Director es la que afirma que es quien entre sus múltiples actividades y pendientes, decide cuáles son las realmente importantes y a ellos se enfoca.

Corolario: Para dirigir a los demás, saberse dirigir a uno mismo. Pues quien no tiene subordinados (y aunque los tenga) se enfrenta con la difícil tarea de dirigirse a sí mismo, lo cual no es fácil. Pues tendemos (la mayoría) a ceder ante exigencias que nosotros mismos nos hemos puesto. Quien sabe dirigirse a sí mismo será mucho más capaz de saber dirigir sus subordinados o, como decían las abuelitas, “para saber mandar, hay que saber obedecer”.

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* El autor es Profesor de Política de Empresa y Director de Relaciones Internacionales en el  IPADE.