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Inflación 2010
 

 

Por Eugenio Gómez Alatorre*

A inicios de enero, el Banco de México (Banxico) dio a conocer que la inflación en 2010 fue de 4.4%, ¿cómo se debe interpretar esta información?

La citada institución, que tiene como mandato legal el control de la inflación, sigue un esquema de política conocido como Objetivos de Inflación (Inflation Targeting) que lo obliga a transparentar sus políticas, a publicar sus propios pronósticos y también dicho objetivo, mismo que se ha establecido en un alza anual de 3%, con un rango de variación de un punto porcentual, aunque, si se ubica entre 2 y 4%, se considera aceptable.

La inflación en 2010 cerró por encima del rango de variación que Banxico se ha impuesto, a diferencia de 2009, cuando fue de 3.57%. A pesar de esto, la situación inflacionaria al cierre de 2010 es, en cierto sentido, mejor que la que tenía el país un año antes.

Al cierre de 2009, la inflación estuvo por debajo del 4%, gracias a un golpe de suerte.  Se ubicó en 3.57% en diciembre, después de haber registrado 4.5% dos meses antes, al bajar los precios de algunos productos cuyo control está fuera del alcance del banco central.

Algunos de los productos que bajaron de precio en diciembre de 2009 fueron el jitomate, la calabacita y la cebolla. En general, los precios de los insumos agropecuarios dependen principalmente de condiciones climáticas y estacionales mundiales, y suelen presentar variaciones repentinas.

Los cambios en el costo de dichos bienes, así como el fijado por el gobierno, pueden llevar a interpretaciones sesgadas de la inflación general: en 2009 fue menor a 4%, pero excluyendo los precios agropecuarios y del gobierno, este alza (lo que se conoce como inflación subyacente) fue de 4.46%. Algo no muy bueno.

Por las mismas razones, la presentada en 2010 no es tan mala como el 4.4% de inflación general parecería indicar.

Al cierre del año, los precios de los bienes agropecuarios y administrados por el gobierno fueron el obstáculo para alcanzar la meta: su variación anual fue de 6.6%. En cambio, la inflación subyacente fue de 3.61%. Esto es positivo, porque eso un buen indicador de lo que puede ser en el largo plazo: mientras que los precios de los insumos agropecuarios pueden cambiar drásticamente de un mes a otro, la inflación subyacente es más estable. Esto significa que se encuentra más controlada ahora que a finales de 2009.

Otro aspecto positivo es que presenta una tendencia favorable: ha decrecido de 5.83% en marzo de 2009, a 3.61% en diciembre de 2010, aunque en los últimos cuatro meses parece haberse interrumpido esta tendencia: la inflación subyacente se ha mantenido relativamente estable.

Desde una perspectiva más amplia, la inflación en México ha dejado de ser un problema grave desde hace varios años.

Algunos estudios han encontrado que afecta negativamente al crecimiento económico pero que inflaciones bajas no tienen ningún efecto sobre el crecimiento. Diferentes estudios encuentran umbrales para definir un alza baja (es decir, que no afecta al crecimiento) pero las inflaciones anuales menores a 7% que ha tenido México desde 2001 se pueden considerar como bajas, por lo que ha dejado de ser un obstáculo para el crecimiento del país.

Existen todavía algunos riesgos, tal vez el más importante sea que el crecimiento en algunas economías emergentes, como China e India, presionan al alza los precios internacionales de algunos commodities, como son algunos alimentos básicos y productos mineros.

Sin embargo, no parece que la inflación se vaya a convertir en un motivo de preocupación en México durante 2011.

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*Profesor de Entorno Económico en IPADE Business School.

 
Comentarios (1)
   Juan Pablo Ramos escribió:1/31/2011 4:41:39 PM
El tema con la inflación del Banco de México es que son números completamente mandados a hacer a la medida. Para hacer la medición mandan a hacer una "encuesta" al mercado de la Central de Abasto y toman muestras de los precios. Este índice sólo toma artículos de una "canasta básica", y deja por fuera aquellos conceptos que forman parte de una clase media: colegiaturas, automóviles, telecomunicaciones. Debido a que a este número se encuentran indexados el pago de Pensiones y otras obligaciones del Gobierno, el incentivo siempre será mantenerlo lo más bajo posible y no necesariamente reflejar la realidad.
 
 
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