Por Carlos Ruiz González*
En las escuelas de negocios son muy apreciados practicioners, es decir, los profesores que tienen experiencia en los mismos pues aportan mucho de su experiencia a su quehacer académico, comparado con aquellos que solo son académicos. Henry Mintzberg es un buen ejemplo del practicioner dedicado a la enseñanza, quien ha tomado la disciplina y el rigor de la enseñanza, sin olvidar su práctica laboral en la empresaferroviaria de Canadá, en la que se desempeñó haciendo planeación estratégica.
Hace poco publicó un libro titulado Managers, not MBA´s, que traducido libremente al español querría decir Dirigentes, no portadores de un título de maestría”, en el que dirige una diatriba contra las maestrías (en inglés MBA, por las siglas de Master in Business Administration). El autor resume en cinco puntos las principales características que debe de tener un dirigente (manager), las cuales están intrínsecamente relacionadas con el acto de gobernar. Escuetamente, las siguientes líneas resumen su propuesta:
•Reflexionar- gobernándose a uno mismo: El gobierno primero, y el más difícil, consiste en gobernarse uno mismo. A menudo no nos “obedecemos”, quedamos de hacer algo y no lo cumplimos; decidimos dejar de fumar, bajar de peso, hacer ejercicio, pero, a la hora de la hora, no nos “hacemos caso”. Gobernarse a sí mismo es el primer paso, el antecedente para poder gobernar a los demás. El Dr. Carlos Llano, en este sentido, decía que “una de las cualidades distintivas del emprendedor es la capacidad de correr el riesgo, de apostar a ser en el futuro lo que reconozco que aun no soy en el presente; La piedra de toque del hombre de negocios es ’la capacidad de emprender esa empresa única e importantísima que es la propia vida’”.
• Analizar, sintetizar- gobernando organizaciones: – Para gobernar organizaciones es necesario poseer la habilidad de analizar (ver las partes en el todo) y sintetizar (ver las relaciones entre esas partes, establecer cómo se dan esas relaciones en términos de causa-efecto, para saber en dónde se tiene que incidir, en dónde hay que “apretar” para obtener los resultados deseados. Además, sintetizar consiste en encontrar el equilibrio entre objetivos diferentes y disyuntivos; la visión de síntesis es lo que marca la diferencia entre un buen dirigente y un buen dirigente que gobierna organizaciones y busca dirimir objetivos, aparente y realmente contradictorios, en aras del bien de toda la empresa; así es como decidirá entre las permanentes disputas entre distintos departamentos, por ejemplo, ventas y producción, marcando el límite y estableciendo hasta dónde debe ampliarse la variedad de productos, el monto de los inventarios y la velocidad de producción, tres temas siempre polémicos entre ventas y producción
•Pensar global- gobernando dentro del “contexto”: Lo hemos dicho muchas veces, un buen dirigente no solo ve hacia adentro de su organización y en el presente, sino que sabe ubicarse en el contexto y ver hacia afuera y hacia el futuro, identificando las tendencias que podrán modificarlo.
• Relacionándose, colaborar- gobernado relaciones: Saber trabajar con los demás, no es fácil, y es algo que definitivamente no se enseña en la educación tradicional, pero que es indispensable para salir adelante. Cooperar y trabajar con los demás es necesario para triunfar, como dice el Dr. Carlos Llano, en las entrevistas que concedió con motivo de la publicación de su libro Humildad y Liderazgo: desafortunadamente, los mexicanos no somos buenos para colaborar. Se ve, por ejemplo, nuestro desempeño en las olimpiadas, en donde en los deportes de equipo casi nunca nos va bien, se ve –añadiría yo también en las dificultades que tienen algunos integrantes del poder legislativo para olvidar sus particulares y partidarios intereses para alzar la vista enfocándose al interés del país para colaborar con el poder ejecutivo en la solución de los problemas nacionales.
•Actuar, ejecutar- gobernando el cambio: La diferencia de los dirigentes, lo hemos afirmado en numerosas ocasiones, está en la acción, en la ejecución de planes, en el logro de objetivos; lo que distingue a los buenos managers es, precisamente, su capacidad de hacer que las cosas ocurran.
Al reflexionar sobre las habilidades para dirigir nos damos cuenta de que son escasas; se nace con ellas o no, aunque pueden mejorarse. Quizá, lo más importante de ellas es que al no ejercerlas se desaprovecha la valiosa capacidad de los dirigentes para crear empresa, para generar riqueza, para crear puestos de trabajo. Esta omisión quizá sea la menos criticada de las fallas de un buen dirigente pero, sin duda, es la más grave. Si no usa sus capacidades, es en donde más incumple con su responsabilidad para con la sociedad, por no usar sus habilidades para dirigir, para crear empresa, para generar valor, para establecer puestos de trabajo.
* El autor es Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) y Director del Programa de Alta Dirección (AD-2) de IPADE Business School.