Por Carlos Ruiz González*
El paso que une (liga) los pensamientos con los resultados es la acción
Tom Venuto
Operar es actuar, quien opera lleva a cabo lo que decidió, en este momento el director se pone a modificar la realidad, esa que primero estudió para entenderla (el diagnóstico) y que luego le permitió “tejer” una estrategia y elaborar un proyecto de cómo modificarla (la decisión) y que requiere, mediante la acción (operando), ser concretado.
Un buen director operando es muy parecido al conductor de un automóvil, digamos que de uno de carreras; un buen piloto sabe algo de mecánica, pero seguramente sus mecánicos, que además son especialistas en algún tema (transmisión, frenos, neumáticos, sistema de enfriamiento, motor) habrán estudiado y sabrán (conocerán) más que él (en sus dominios respectivos), pero el piloto es quien “maneja” quien dirige, entendiendo por dirigir el elegir una meta y conducir hacía ella, se trata más de una habilidad desarrollada que de poseer conocimiento.
Y ya que estamos con el ejemplo de pilotos de carreras, habrá de determinar ¿Cuándo detenerse a cambiar los neumáticos? ¿Cuándo detenerse a cargar gasolina? Depende de muchas variables: del lugar que lleva el piloto en la carrera, de las vueltas que faltan, del “feeling” del conductor, de la calidad del asfalto, hasta de la temperatura; de manera similar, ¿Cuándo cambiar al colaborador de Ventas? ¿Cuándo ascender al de Operaciones? ¿Cuándo despedir al colaborador del área de Finanzas? ¿Cuándo remplazar al de Recursos Humanos? Se trata de decisiones que tiene que tomar el director, en función del objetivo y de los resultados que busca obtener.
Son acciones (decisiones que se van a llevar a cabo) que dependerán del diagnóstico que se haya realizado, de como se vea la situación y de los propósitos u objetivos que se hayan planteado, resultado de estudiar a fondo el diagnóstico y ver las posibilidades (en las oportunidades a aprovechar, en las amenazas a evitar o “rodear”) según las propias capacidades o condiciones de la empresa o del propio director (actuales o potenciales).
Quien actúa se equivoca, afirmaba el Dr. Carlos Llano, pero quien no actúa no lo hará y, para obtener resultados hay que operara, debe “salir” a la realidad, “capotear al toro”, diríamos metafóricamente, y es que es fácil “torear” desde la barrera, es totalmente diferente hacerlo en el ruedo.
Actuando o no la vida sigue avanzando con la inercia acumulada; actuar requiere fortaleza, porque se rema a contracorriente y hay que “romper” con las inercias establecidas para tener mayores alcances.
Al actuar, basado en la fortaleza y en la voluntad, las ideas se hacen prácticas y se comienza a construir una nueva realidad que implica adquirir competencias que antes no se tenían porque se “aprende haciendo”, es decir, operando.
Además el director da el ejemplo con sus acciones, ejemplo del trabajo bien hecho, de seguimiento de compromisos, de búsqueda de objetivos. Cuando sus subalternos, su equipo de trabajo lo ven operando, se dan cuanta de que “la cosa va en serio” y de que han de sumar sus esfuerzos para alcanzar el objetivo que les ha trazado.
Operar es entrar en acción, es hacer que lo deseado (la visión) se materialice, se vuelva realidad, es el momento en el que vemos destacarse al director como un ejecutor. Ejemplo de ello es el caso que ICA encarnó en 1947, cuando un grupo de jóvenes ingenieros civiles mexicanos de la , recién egresados de la Universidad Nacional, liderados por el Ing. Bernardo Quintana Arrioja, decidieron que durante la posguerra, lapso de bonanza, era el momento idóneo para hacer grandes proyectos de construcción y concretarlos, y así dieron paso a la empresa constructoras más importantes de México y de Latinoamérica.
Este grupo de los entonces emprendedores hicieron un diagnóstico correcto, definieron el proyecto a realizar, estaba bien sustentado y, como directores, mediante una impecable operación (ejecución), lograron crear una empresa que transformaría profundamente a nuestro país.
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* El autor es Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) y Director del Programa de Alta Dirección (AD-2) de IPADE Business School.