Por Miguel León Garza*
La capacidad instalada en el mundo para la fabricación de automóviles asciende a una cifra del orden de los 100 millones de unidades al año, mientras que la demanda del mercado es de 75 millones en números redondos. Este excedente en la capacidad acrecienta la rivalidad entre los principales competidores globales.
Sin embargo cuando se analiza el potencial instalado por regiones, éste no corresponde con la demanda. Por ejemplo, en Estados Unidos se cerró un gran número de plantas durante la crisis y se despidió a una cantidad importante de trabajadores. En contraste, en Japón la capacidad instalada actual en relación a la demanda del mercado local está sobrada.
Durante el 2011, un crecimiento de 10% en la demanda de Estados Unidos en combinación con la producción insuficiente ha llevado a los fabricantes globales a incrementar su capacidad de fabricación en Norteamérica y consecuentemente a recontratar personal para poder competir.
En este sentido, se ha comentado en la prensa la preocupación del Presidente de Toyota, Aiko Toyoda para conservar los puestos de trabajo en Japón, aunque la producción resulte menos competitiva. Para conservar y crear puestos de trabajo dentro de Japón, la mejor alternativa que tienen es incrementar su mercado interno, por el contrario, sus competidores están incrementando su capacidad fuera de Japón.
En el caso de Toyota, puede ser un error estratégico de política industrial, el no aprovechar las ventajas que ofrecen otros países en cuanto a la manufactura, de cara a un mercado global. Sin duda la fabricación en México es una muy buena opción.
Sin embargo Toyota se ha visto obligado ha incrementado su contratación en Estados Unidos, con lo que creó mil 500 nuevos empleos para la fabricación del Corolla en Missouri. Por su parte, Honda abrió mil puestos de trabajo adicionales para multiplicar la producción del Civic, en Indiana.
Los fabricantes coreanos han seguido la misma estrategia, como la contratación de 214 personas de Hyundai para su planta de Alabama y Kia Motors con mil empleos para sus instalaciones en Georgia. Estas plantas, localizadas en los estados sureños, no sindicalizadas y con costos bajos de mano de obra, tienen la capacidad de atraer inversiones en comparación con las fábricas sindicalizadas del medio oeste.
Asimismo, Volkswagen empleó a 2 mil 100 nuevos operarios mientras que BMW contrató a 200 personas para la fabricación de productos destinados al mercado norteamericano, como el Passat de VW o el X3, X5 Y X6, de BMW.
Este incremento de capacidad en los Estados Unidos debido a los problemas de proveedores de Japón y de Tailandia y con un Yen fuerte, representa una oportunidad para los fabricantes de autopartes y equipo original ubicados en México. Este tipo de presiones en el mercado y el cambio tecnológico, está llevando a las empresas a la consolidación y a buscar alianzas estratégicas entre fabricantes y proveedores.
Es por eso que las ventajas comparativas y competitivas en México son tales, que a pesar de la capacidad sobrada en otras regiones, se están construyendo instalaciones nuevas en el país.
México no se queda atrás, pues Mazda y Honda han apostado por invertir en el país. Por ejemplo, el primero construye una planta en Salamanca, Guanajuato, que será capaz de producir 140 mil vehículos al año, iniciando la producción de sus modelos Mazda 2 y 3 en el 2013, para su exportación al mercado norteamericano.
De la misma forma, Honda está invirtiendo 800 millones de dólares para la construcción de una planta en el mismo estado, con capacidad para fabricar 200 mil unidades anuales. La empresa planea iniciar la producción del modelo subcompacto Fit para el 2014.
Si los fabricantes japoneses están migrando hacia México sus proveedores no pueden quedarse lejos, ya que con un Yen fuerte no pueden darse el lujo de exportar componentes desde Japón hacia Norteamérica.
Como consecuencia y dada la ubicación estratégica de nuestro país, la industria nacional de autopartes anunció que este año se ha logrado un récord en la producción y exportación de autopartes.
Este fenómeno ha permitido que los puestos de trabajo perdidos durante la crisis de 2008-2009 se hayan ido recuperando, con lo que se reportaron 582 mil 591 fuentes de trabajo en el sector de autopartes y se espera que la producción al finalizar el año sea de 65 millones de dólares, lo que representa un incremento del 13% con respecto a 2010.
Se puede concluir que las razones fundamentales para fabricar en México son:
• Base instalada de proveedores del sector de autopartes.
• Disponibilidad (tres turnos) y calidad de mano de obra.
• Logística de entrada y salida.
Otro tipo de asociación se da entre empresas complementarias como Nissan y Daimler, que desde abril del 2010 iniciaron un plan colaboración e intercambio tecnológico para responder a los retos que se avecinan. Por tal motivo, no sorprendería el desarrollo de una alianza entre estas para producir vehículos en nuestro país y comercializarlos en el mercado estadounidense.
México ha desarrollado una infraestructura logística capaz de entregar justo a tiempo miles de partes y componentes para la fabricación de automóviles a más de 80 países diferentes con especificaciones personalizadas para cada uno de ellos, lo que demuestra la flexibilidad y fortaleza de los sistemas productivos en el país.
* El autor es profesor decano del área de Dirección de Operaciones