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La educación para la dirección: Algunas ideas
 

 

Por Carlos Ruiz González*

Tecnologías de punta, innovación, redes sociales, acceso a la información y mayor capacidad de procesar y acceder a todo tipo de datos, con precios cada vez más accesibles ¿Significa esto un cambio en la manera tradicional en la enseñanza para la dirección? A continuación algunas ideas acerca de estos cambios, de estas nuevas realidades:

1) ¿Cómo conocer? Hay tres maneras de conocer: 1) El que sabe la “teoría”, es decir, que posee conocimientos que normalmente están en los libros (ahora en la Internet).  2) El que conoce técnicas, o sea, que sabe hacer las cosas y tiene habilidad para realizar las técnicas. Y  3) El “capaz”, quien cuenta con ese saber prudencial que hace que las personas sean “capaces”. El saber prudencial tiene etapas muy bien definidas: diagnosticar, decidir y ejecutar.

2) La dirección es más un arte que una ciencia. Requiere de habilidades y exige capacidades especiales, no se trata de improvisar, pero sí de prepararse para realizar, para resolver, para llevar a cabo las cosas. Una vez un concertista terminó de tocar una composición para piano, una de las personas, que había quedado muy satisfecha, se acercó y le dijo, “Maestro, qué bien ejecutó, daría mi vida por poder tocar el piano como usted”. A lo que el virtuoso respondió: “Perdón, pero yo he dado mi vida para tocar así, llevo 30 años practicando seis horas diarias”. El arte requiere reforzar (fortalecer) capacidades.

3) El buen director, ¿nace o se hace? Sucede como con los artistas –afirmaba Carlos Llano– el genio es una semilla, pero hay que ponerle mucha agua (claro, el agua no sirve para nada si no hay semilla). Aunque, hay que reconocerlo, siempre hay unos pocos, (muy pocos) que son artistas casi desde niños; son pocos y son excepcionales (Mozart, Beethoven, Miguel Ángel).

4) ¿Cuál es entonces la mejor manera de enseñar a dirigir? Depende de lo que se quiera aprender. Si se trata de transmitir conocimientos, sin duda funciona la educación tradicional, en la que el profesor sabe y el alumno no. Si se trata de desarrollar habilidades o de aprender técnicas se impone la práctica, los talleres, el “hacer” las cosas. Pero si se trata de saber prudencial, de habilidades para dirigir, hay que poner al participante en “contexto” para analizar, sintetizar  y decidir (que es lo propio del método del caso).

5) La enseñanza de la dirección. Es más un desarrollo de capacidades que una transmisión del conocimiento. Se trata de perfeccionar habilidades mediante la práctica, la discusión y la argumentación con juicios bien estructurados.

6) Una metáfora útil: Hacer Ejercicio. Tomemos un ejemplo sencillo. Hacer ejercicio puede practicarse de diversas formas, la más económica es consultar en la Internet un programa de rutinas o quizá comprar un libro que trate el tema; un poco más caro sería adquirir un video que muestre rutinas y seguirlas;  inscribirse en un club deportivo o en un gimnasio y asistir a clases, finalmente, la opción más costosa sería contratar a un entrenador personal que le vaya poniendo a uno rutinas personalizadas y lo vaya corrigiendo. Se ve claramente que conforme se gasta más dinero la calidad de lo que se recibe es mejor, más integral. Algo similar ocurre con la educación, ya que un buen maestro en grupos pequeños quizá sea más caro que un libro de autoaprendizaje, pero sin duda los resultados (el aprendizaje) serán mejores. Surge también el tema de la capacidad, interés y motivación del alumno, pues a mayor capacidad, interés y motivación aprenderá más y esto, incluso, en un sistema digamos más “económico” versus un sistema “caro”, un alumno poco motivado, interesado o con baja capacidad (aunque el instructor sea bueno).

7) Aprovechando las nuevas realidades: el mundo digital. Computadoras, software, telecomunicaciones, Internet, redes sociales. Se trata de realidades que han logrado cambios espectaculares y asombrosos en nuestra manera de hacer las cosas. El tema de la educación no tendría por qué ser la excepción, cada vez habrá más información, más disponibilidad de la misma a menor precio, además, el desarrollo de software va creando programas interactivos que ayudan, no solo a adquirir conocimientos, sino también a mejorar habilidades, y esto lo logran de manera “interactiva”, modulando la velocidad de aprendizaje según va “aprendiendo” el alumno. Representan, indudablemente, una ventaja (no solo por su bajo costo con respecto a tener un profesor bueno) sino también porque quizá son capaces de “adecuarse” al alumno, evitando esa situación común en donde en un grupo hay estudiantes “lentos” y “avanzados” ¿a cuáles debe dirigirse el profesor? En estos nuevos métodos el ritmo lo va dando el alumno con su velocidad de aprendizaje.

8) El método del caso ¿Sigue teniendo sentido? ¿Se volverá obsoleto? ¿Seguirá el camino de la máquina de escribir, el telégrafo o el carruaje de caballos? Creemos que no, no se hará obsoleto, la relación del aprendizaje entre maestro y alumno, especialmente en el caso de tratar de ser más capaz, siempre se verá beneficiada por un buen coach que logre que el alumno mejore sus capacidades.

El tema está abierto y seguramente seguiremos viendo nuevos desarrollos, y por ende,  realidades que permitirán mejorar el aprendizaje, teniendo en cuenta siempre la naturaleza humana, el deseo de aprender, de hacer mejor las cosas, de ser más sabio, más hábil, más capaz.

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* El autor es Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en IPADE Business School y director del Programa de Alta Dirección (AD-2).

 
Comentarios (4)
   Sergio Román Morales escribió:6/6/2011 8:15:32 PM
Buena exposición Carlos, me gusto especialmente lo de “saber prudencial”. Hoy más que nunca estoy convencido de la vigencia del método del caso. Cuando tú y yo estudiamos el master no se hablaba ni de constructivismo ni de competencias. Mi cercanía con el sistema educativo estos últimos años me ha dejado claro que el método del caso es el constructivismo y el enfoque basado en competencias...en acción. No sólo no está obsoleto sino que se anticipo al camino que la educación está siguiendo en el siglo XXI. Un último comentario. La principal debilidad que se ha identificado en las escuelas de educación básica es la capacidad de gestión del director. No saben planear, no saben trabajar en equipo, ni gestionar un proyecto o supervisar con una visión sistémica. El diagnóstico es claro, para que la educación mejore se debe formar a los directores escolares. Autoridades y expertos internacionales reconocen esa capacidad de gestión como la palanca del cambio. Sin embargo no hay grandes avances, se les da “capacitación” con ayuda de algunas universidades pero fundamentalmente con el esquema tradicional. En varias ocasiones he sugerido se desarrollen casos, que sería más enriquecedor un método como el del caso, pero no he logrado convencerlos. ¿No valdría la pena que el IPADE, con todo el reconocimiento que se ha ganado, intente sensibilizar y coachear a nuestras autoridades educativas?
   Edgar René García escribió:6/20/2011 11:05:48 AM
Sergio. Mucho gusto antes que nada, te comento que yo actualmente presto mis servicios para una empresa multinaiconal dedicada a la inyección de plásticos para bebidas, sin embargo antes de entrar a trabajar aquí, pude dedicar seis meses a impartir clases de matematicas en una insitución estatal a nivel bachillerato, en el Edo. Méx. Y pude constatar que a nivel bachillerato se puede ver el reflejo de lo que los alumnos han venido experimentando por la estructura actual de nuestro sistema educativo. Honestamente te invito a que continues vendiendo este nuevo concepto del método del caso y de las competencias, porque pensando en las nuevas generaciones, necesitamos un cambio raidcal para lograr que ellos puedan ver frutos en los años venideros. Recibe un cordial saludo.
   Norma Raisa escribió:7/20/2011 11:57:52 AM
me gusta el tema. Deseo contactar con Ud Carlos. Favor de escribirme Saludos Raisa
   Margarito Barboza Carrasco escribió:8/26/2011 12:06:41 PM
saludos Carlos. Soy Margarito Barboza Carrasco, actualmente trabajo en la Universidad Técnològica de Izúcar de Matamoros como Profesor de Teimpo Completo, estoy en una linea de investigación llamada desarrollo de Pymes basado en la transferencia de tecnologia. Excelente reflexión de tu parte, al igual que tu creo en que educar para dirigir es una oportunidad de nuestros dias ya que en nuestro entorno se puede observar a nuestros dirigentes: politicos, educativos, empresariales que carecen en muchas ocasiones de una cultura de planeación estratégica, de apropiarse de planes estratégicos y hacerlos documentos vivos que muestren resultados, ademas, tener la capacidad de dar seguimiento a cada uno de los objetivos que marque cada uno de los proyectos. Estoy en desacuerdo con los procesos políticos que una vez ganado en una contienda electoral y asuman el poder coloquen personas en puestos estratégicos sin tener las competencias que se requieran, sin ser visionarios y sin tener la capacidad de gestión. Considero que el método del caso está tomando auge en la educación ahora que muchas instituciones trabajan por competencias y espero que al aplicarlo se puedan generar no una solución sino un conjunto de soluciones que aporten costos diferentes y su aplicación sea la que convenga a la institución o empresa. Saludos cordiales MBC
 
 
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