Autor: Lorenzo Fernández Alonso
Área Académica: Dirección Financiera
¿Cómo se costea en México la realización, venta y distribución de una película? El profesor Lorenzo Fernández Alonso, del Área Académica de Dirección Financiera, recogió en este caso de estudio las anécdotas y experiencias del director mexicano Fernando Kalife en el proceso de elaboración de su película “180°”, quien antes de incursionar en la industria cinematográfica se desempeñó como empresario en Monterrey.
El académico del IPADE describe la forma en que el novel cineasta procuró los fondos necesarios para la realización de su proyecto, que ideó con el fin de promover valores éticos en México y para impulsar la posibilidad de un cambio personal, a pesar de las vicisitudes que se presentan en la vida.
Kalife “estaba seguro de que su película sería un éxito en taquilla, pero el presupuesto original había tenido una desviación de más de 10 millones de pesos, su participación accionaria seguía diluyéndose y un pregunta volvía nuevamente a su cabeza: ¿qué faltaba por hacer para garantizar el éxito del filme?”, anota Fernández Alonso en su investigación.
Relata además algunos pasajes en la trayectoria del cineasta, en los que describe cómo combinó el trabajo en su empresa familiar con labores relacionadas a la literatura, así como la forma en que incursionó en el ámbito del Séptimo Arte, para lo cual emprendió una pequeña compañía de distribución y venta de corbatas que le permitió financiar sus estudios a este respecto.
El profesor del IPADE detalla la promesa de valor de “180°”: es un “proyecto que tocará el corazón y llegará a millones de personas sin escenas de amargura, depresión, sexo o violencia; albergará y abrigará la esperanza, la fe y el amor, con la visión de sembrar la semilla del cambio en la forma de pensar, de vivir y de ser”.
Asimismo, abunda sobre la entrada en vigor del estímulo fiscal en México para los directores de cine y empresas privadas, en 2006, mediante el cual toda organización puede apoyar a un cineasta o a una casa productora con hasta el 10% del total de su ISR, con un tope de 20 millones de pesos por película. La ley permite, como máximo de contribuciones de empresas deducibles de ISR, el 80% del valor total de la película; el 20% restante debe provenir de otras fuentes.
“El costo para la realización de ‘180°’ fue calculado, inicialmente, en 30 millones de pesos. Fernando consiguió a socios capitalistas que aportaron los 6 millones correspondientes al 20% del costo total estimado del proyecto; los otros 4 fueron aportados a través de Fidecine y los 20 restantes podrían ser aportados por el estímulo fiscal”, describe Fernández Alonso.
Refiere que el cineasta visitó a más de 200 empresas para convencerlas de que fondearan su proyecto en lugar del pago del ISR, sin embargo, se enfrentó a dos situaciones: el escepticismo que reinaba respecto a la vulgaridad, crudeza y exceso de erotismo en el cine mexicano, lo cual parecía gustarle al público en general, y el poco o nulo conocimiento del estímulo fiscal.
“Kalife hacía hincapié en ‘que 180°’ buscaba promover valores y un cambio de vida. Esto último ayudó a que empresas privadas estuvieran de acuerdo en apoyarlo. En diciembre de 2007, Banorte, Madisa, Pasa, Grupo Galerías y Citelis depositaron los 20 millones de pesos de tope máximo de apoyo para la realización de la película”, afirma Fernández.
El académico añade en este caso de estudio, que Kalife tuvo que batallar con la “tramitología” necesaria para recibir los fondos y que los socios compraron participaciones sobre el valor nominal de 30 millones de pesos, pues se elevaron los costos a poco más de 41 millones de pesos. El diferencial de estos 11 millones tenía que ser cubierto y para ello se consideraron tres alternativas: solicitar un crédito bancario, buscar nuevos inversionistas que entraran y diluyeran a los accionistas existentes, y que su casa productora vendiera sus acciones hasta cubrir el diferencial de costos, sin diluir a los accionistas originales.
Así, detalla que Kalife optó por tomar la tercera alternativa, pues había prometido a los inversionistas no diluirlos, pasara lo que pasara y mantuvo su palabra, aunque ello significó reducir su participación en las utilidades futuras a la mitad, de 66.6% por 30 millones, a 29.3% por 41 millones.
“Para todo México existe un tope de inversión por parte de las empresas bajo el régimen del Artículo 226 de la Ley del ISR, que limita a 500 millones de pesos en un mismo año, los cuales suelen terminarse antes de los primeros seis meses del año. Por esta razón, los productores y directores mexicanos buscan con avidez la realización de películas, para aprovechar este beneficio fiscal”, afirma Fernández Alonso.
En “180°”, el profesor del IPADE hace un recuento de los factores clave para financiar una película según sus etapas (preproducción, producción, posproducción, distribución y ventas), la cual se espera que alcance al menos 2.3 millones de espectadores a nivel nacional, durante las primeras ocho semanas de exhibición, pues se estrenará a finales de 2011.
Explica que el equipo de trabajo del cineasta creó cuatro escenarios dependiendo de diferentes variables, desde las pérdidas, hasta grandes ganancias sobre inversión, dependiendo del número de espectadores, al estimarse que si en el primer fin de semana conseguían 500,000 espectadores, se podrían tener más de 3 millones a nivel nacional.
Lorenzo Fernández apunta: “ahora, Fernando Kalife quiere explotar la publicidad viral de Facebook y Twitter para que se hable de su película con temática positiva y de manera espontánea. Cuando se le preguntó qué esperaba contestó: quiero unos 18 Óscares, quizás más, pero con un propósito, que todo premio, toda oportunidad que a través de los logros se abra, sirva para sembrar la semilla de un cambio”.
Escuchar podcast de entrevista al cineasta.